Tesis Comunistas de Castilla: Independencia y Socialismo

TESIS I

El sentido revolucionario de la Independencia

Cuando hablamos de independencia nacional, l@s comunistas no atendemos a los conceptos burgueses de independencia y nación, Tampoco al de estado. Para nosotr@s el derecho a la autodeterminación hasta la independencia no es sólo el derecho a la separación de un Pueblo sometido por otro sino que está unido al derecho a la separación de todos los mecanismos de explotación que las clases y capas subalternas -explotadas y abusadas- de la sociedad capitalista y patriarcal experimentan permanentemente y que dichos mecanismos tienen en el estado y su proyecto nacional la garantía de su reproducción y ampliación.  

Para l@s comunistas nación, estado e independencia tienen carácter de clase. 

Porque el estado y la nación no son neutrales, tienen una misión clara: la de asegurar la permanencia del sistema socio-político del que emanan utilizando para ello todos los mecanismos que sean necesarios, desde la seducción ideológica hasta la violencia extrema pasando por el compromiso, la negociación, en definitiva “la política”, con tal de mantener la hegemonía burguesa sobre la sociedad. Y en este accionar de la política está precisamente el origen de las modernas naciones capitalistas y en el diferente contenido de la hegemonía es donde encontramos las diferencias entre las distintas naciones burguesas del mundo. 

El capitalismo español es patriarcal e imperialista, explota y sojuzga a las clases populares pero también a Pueblos enteros para sus necesidades de reproducción de capital, de poder y sometimiento y con la clara apuesta por las relaciones patriarcales que ahondan  en la división en el seno de las clases populares y, por tanto, en el reforzamiento de su poder. 

En este estado, la propuesta comunista dominante ha obviado históricamente el origen del poder del capital, obviando las cuestiones relativas a la explotación de los pueblos y de las mujeres trabajadoras, sumándose, si acaso, a las propuestas de autodeterminación y de la liberación de la mujer procedentes de planteamientos burgueses lo que, naturalmente, no ha ayudado a conformar una propuesta revolucionaria y liberadora.

En ese sentido, las propuesta de “federalización” o incluso “confederalización” no ataca la esencia explotadora del sistema imperialista español pues se atiene a un concepto de autodeterminación abstracto, típicamente burgués, que afirma la igualdad de los sujetos ante un derecho, sin atender la desigualdad que el capital imprime a todas las situaciones. En el caso extremo: “españa” sería un país con igual derecho que otro -Catalunya por ejemplo- lo que lleva, obviamente, a una situación absurda, ¿dónde queda “españa” si todos los territorios “españoles” se independizaran? Por eso, esta izquierda concede derechos discriminando, unos territorios tendrían derecho y otros no y aquí el galimatías se hace aún peor. 

Es, en el fondo, una forma de salvar a “España”, al precio que sea, porque aunque se admite su carácter explotador capitalista, se le dota de unas características intemporales (típico del concepto nacional burgués) y su carácter explotador sobre una clase obrera “española” sólo sería una característica temporal. Se obvia, sin discutirlo siquiera, que la explotación capitalista se realiza sobre completas entidades socio-territoriales, Pueblos enteros, y no se admite la existencia del imperialismo del estado. 

Las clases populares no son explotadas en situaciones abstractas, sino en condiciones históricas, sociales, políticas, culturales, etc. determinadas. El estado español es una construcción histórica construida a base del sometimiento de clases, Pueblos y mujeres trabajadoras. 

No hay, ni puede haber una “españa” liberada de sus “malas cosas”, una “españa roja” que daría formalmente el derecho a la autodeterminación, pero que como ya no sería capitalista, la voluntad de los pueblos del estado sería mantenerse felizmente en la nueva españa de la dicha. No hay “otro” país posible bajo los parámetros de “españa”. 

Ese “comunismo español” tiene necesariamente que basarse en la supuesta existencia de una “clase obrera española”, como así lo hacen explícitamente en sus documentos y, si no, porque tal concepto les rechina lo bastante, hace un juego de malabares dialéctico, hablando de manera retórica de un fabuloso proceso democrático donde “cabría(n) proceso(s) constituyente(s) de la nueva(s) república(s)”. Los que ya han abandonado definitivamente el comunismo, hablan de un “derecho a decidir” como derecho entre iguales -típicamente burgués- pero que se quedaría sólo en ese derecho sin incluir la separación efectiva. 

En el fondo todas esas propuestas se basan en el mismo postulado negativo: “España” no es esencialmente una cárcel explotadora de Pueblos, y si acaso, eso sería algo circunstancial y extraíble. 

Por su parte, las propuestas independentistas tampoco se pueden aislar de sus propias esencias de clase y por eso, aquellas que se basan en el derecho burgués basan sus propuestas

en  la existencia de un supuesto “país español” del que quieren independizarse: españa tiene derecho a la independencia nacional, pues nosotros también. Igualdad entre países. Pero como hay más países dentro de ese país, ¿donde se quedaría españa si todos se independizasen? La cuestión nacional no se puede abordar desde esa óptica, porque el derecho burgués no es capaz de asumir la profunda contradicción de clase que encierra y por supuesto los capitalistas independentistas jamás lo asumirán. 

Esa visión burguesa de los derechos nacionales no implica rechazar a priori todo su planteamiento pues es cierto que su impulso es democrático, sí, burgués, pero se enfrenta al orden político fascista-imperialista del estado español lo que puede favorecer coyunturalemente y en términos generales a las clases populares, amén de que las burguesías periféricas son mucho más débiles política y militarmente hablando que la oligarquía española que cuenta con todo el aparato militar-policíaco-judicial-mediático del estado, amén del papel nítidamente españolista de la Iglesia católica. Sin embargo, poco pueden fiarse las fuerzas de izquierda independentista de sus burguesías nacionales y por eso deben alimentar con fuerza la lucha de clases popular dentro del bando de la independencia. 

En Castilla no hay una burguesía nacional castellana independentista con la que proponer políticas u hojas de ruta democráticas. Aquí el esfuerzo por la liberación nacional se funde implícitamente con la liberación de clase identificándose mutuamente. Autodeterminación hasta la separación y Socialismo son las dos caras de la misma moneda. 

No creemos que un gobierno español, por democrático y social que se proclamase, ya ni siquiera pueda instalarse, lo que nos alegraría, pueda ser el impulso que “desde arriba” permitiera la verdadera independencia para que cada Pueblo pudiera organizar una nueva sociedad atendiendo a sus peculiaridades sociales, económicas y culturales. El esfuerzo liberador debe venir “desde abajo” en una lucha internacionalista y solidaria pero asentado en el afán revolucionario de la lucha de cada Pueblo. Así ha sido siempre y el ejemplo cubano nos alienta en este sentido y también ejemplos más recientes como el de Puerto Rico, Escocia  o Palestina.  Saludamos a todos aquellos que quieren sinceramente esa democratización y el avance social del conjunto del estado y estamos con ellos en las luchas que redunden en la defensa de los derechos de tod@s los trabajador@s pero señalamos sus contradicciones e insuficiencias, amén de que jamás renunciaremos a nuestros principios por alianzas coyunturales o estratégicas como la inclusión en listas electorales que, en la práctica, desbordarían la independencia de nuestro proyecto y con él la autonomía política del Pueblo Trabajador Castellano. 

COMCAS plantea así un proyecto de independencia integral que abarca todos los aspectos de la liberación humana y, consecuentemente, aboga abiertamente por el derecho del Pueblo Trabajador Castellano a emanciparse de todas las dependencias que obligan a las personas a someterse a poderes externos sean de la naturaleza que sean. 

Nuestro proyecto es internacionalista y de clase porque la lucha de los pueblos por su emancipación social y nacional es nuestra lucha. Un mundo de Pueblos libres y sin capitalismo será un mundo sin fronteras, sin guerras y en Paz. 

 

TESIS II 

Sin organización comunista no habrá revolución 

Comunistas de Castilla es una organización que trabaja para conseguir que el Pueblo Trabajador Castellano sea el verdadero dueño de su vida. El capitalismo español y mundial, el patriarcado y la explotación de los recursos naturales y humanos en nuestra Tierra son obstáculos que hay que apartar del camino para conseguir otra forma de vida, que llamamos Socialismo, en la que mujeres y hombres por igual, se apropien de los medios de producción y los productos de la misma, que decidan qué y cómo se produce, sin ventajas especiales para nadie, en una sociedad en la que el bienestar y libertad individuales sea la razón del bienestar colectivo.

A esto lo llamamos Socialismo, una etapa en la Historia que finalmente liquidará, cuando ya no existan condicionantes para volver a los tiempos de cualquier explotación y opresión, toda forma de autoridad política: a eso lo llamamos Comunismo. 

En esta etapa histórica, Socialismo, República, Autodeterminación para Castilla, Feminismo de Clase y Ecologismo, forman los ejes fundamentales de nuestra propuesta. 

La Revolución Socialista la entendemos como el conjunto inseparable de estas ideas. No puede existir emancipación obrera sin libertad para decidir cómo Castilla se relaciona con otros Pueblos. No puede existir la autodeterminación sin la destrucción del capitalismo y el patriarcado. No puede existir Socialismo creyendo resolver los problemas destruyendo el entorno natural, al contrario, la conservación y protección del medio será una fuente fundamental del disfrute de la vida de los seres humanos. 

Castilla es uno de los Pueblos oprimidos por el Estado Español. En este sentido, su situación es similar al resto de los Pueblos que siguen bajo el yugo de la oligarquía española y su estado. Pero la forma, la estrategia de la opresión, se hace particular con este Pueblo a través de mecanismos que quieren pasar desapercibidos. Uno de ellos es la actual división del territorio castellano en varias comunidades “autónomas” justificada por una especie de falso orgullo tanto en particularidades artificiales como en una unidad superior y hasta trascendente, la sacrosanta España, cuyo destino histórico estaría garantizado por las gentes ya ni siquiera castellanas sino castellano y leonesas,  castellano-manchegas, madrileñas, riojanas y cántabras. 

No hay unidad en la fuerza de la imposición y menos cuando esa unidad lo único que quiere es  garantizar la hegemonía de una élite minoritaria que nunca ha dudado en usar los métodos más sangrientos a fin de defender y aumentar sus privilegios: la oligarquía española. Conformada históricamente por la unión de todas las clases y castas privilegiadas, inventaron un fabuloso pasado español en el que el Pueblo Castellano hubiera sido el verdadero protagonista. Ridículo argumentario con el que intentar convencer pacíficamente a todo un Pueblo, por eso, el recurso a la represión, la guerra, el hambre, el asesinato y el miedo atroz han sido, finalmente, el verdadero recurso que tuvieron que utilizar: la mal llamada “guerra civil” que provocó consecuencias atroces que siguen actuando hoy tras la aparente normalidad “democrática”. 

La total desinformación sobre la verdadera Historia del Pueblo Castellano y de los otros Pueblos subyugados por el estado, la  impunidad de los caciques ahora disfrazados de ropajes democráticos que gestionan en una red de corrupción, los recursos producidos por las clases populares castellanas, la omnipresencia de la Iglesia, el españolismo que tanto de derechas o de izquierdas, trata de hipnotizar la voluntad nacional del Pueblo, son, entre otros factores, causas que explicarían la aparente apatía hacia lo castellano y lo popular. 

Una nación no se define sólo por unos rasgos comunes a una población. Este tipo de análisis empírico, sólo ve la superficie, sin observar en profundidad la dinámica social que ha llevado a esa definición. 

Una nación es una unidad dialéctica, contradictoria, que separa elementos y los une de manera dinámica y cambiante. El factor decisivo de su devenir es el enfrentamiento y a la vez, la restitución armónica de la unidad siempre desequilibrada en la sociedad de clases porque ¿cómo pueden unirse los explotadores con los explotados? En cada Pueblo, el desequilibrio, la asimetría social, es diferente por la distinta composición social, producto de las diferentes formas de abordar la base productiva material y espiritual y en la que aparecen factores decisivos como el idioma, la “cultura”, la “tradición” y cualesquiera otros factores subjetivos. Por eso, la nación es diferente y, al final, contradictoria y excluyente, entre las agrupaciones sociales conscientes que constituyen la unidad formal que define la “nación”. Hay una nación burguesa y otra popular. 

La nación es, por tanto, el elemento sustancial en un momento histórico de la hegemonía de una clase social sobre otras. Pero finalmente, la máxima armoniosa unidad nacional sólo puede conseguirse con la desaparición de los condicionantes excluyentes, con la desaparición de los grupos de privilegio, con el socialismo, por eso el socialismo es una necesidad nacional. Y al revés: si el socialismo es la etapa histórica en la que van desapareciendo las diferencias de clase y aunque de golpe puedan desaparecer la contradicción antagónica principal entre la oligarquía y el Pueblo, seguirán subsistiendo formas de la propiedad, distintas diferencias sociales que sin poner en peligro la construcción socialista, ayuden precisamente a la misma y a las que no se les puede imponer, por tanto, la violencia revolucionaria, sino buscar la alianza, en la nación, con la nueva clase hegemónica, la clase obrera, que precisamente por eso lo es, porque las demás clases, la reconocen como tal al aceptar como ventajoso el nuevo orden social que propone. Por eso la nación es una necesidad socialista. 

En la medida que se desarrolle el socialismo y vayan desapareciendo todas esas diferencias sociales, la nación adquirirá un nuevo carácter y funcionalidad que sólo la Historia, la voluntad popular, podrá definir. 

La visión hegemónica de la oligarquía española fue el esperpento del paradigma de la nación burguesa: no se borraron las diferencias nacionales a través de una ventaja nacional superior (en Francia ustedes dejan de ser provenzales para ser franceses, lo que es mucho mejor y ventajoso), en la construcción de dicha supernación España, los castellanos, vascos, catalanes, etc. serán nuestros españoles a la fuerza, no hay negociación, sólo violencia extrema (el holocausto fascista de la guerra 36-39). 

Castilla no puede ya plantearse con una etapa previa “nacional” a otra “socialista”. Ningún sujeto castellano “burgués” tiene por sí mismo la suficiente fuerza o autonomía que le haga hegemónico en la construcción nacional. Sólo la clase obrera puede hegemonizar, junto al resto de las capas populares, esa tarea. Pero la clase obrera no puede liberar al resto de las clases y capas populares sin liberarse a sí misma y esto sólo lo consigue destruyendo la propiedad capitalista para convertirla en propiedad social. Castilla sólo será nación si es socialista. Castilla Socialista, socialismo castellano, vía castellana al socialismo, camino socialista para Castilla, son formas de expresar una única idea con la que Comunistas de Castilla, se presentan ante su clase y su Pueblo. Y lo mismo se puede plantear frente al Patriarcado: no puede haber nación popular sin que se destierre la división social y del trabajo por mor del género, fuente de explotación, desigualdad y opresión en unión estratégica con las relaciones de explotación capitalistas. 

Los y las comunistas castellan@s nos agrupamos en un tipo de organización que Lenin llamó de nuevo tipo, muy alejada de las fórmulas centralistas y dirigistas de otras organizaciones comunistas en las que hay una élite (la dirección) que manda y una base que obedece (¡a eso hasta lo llaman leninismo!) Una organización reflejo de la sociedad a la que aspiramos. Formada por militantes comunistas, cuyas ideas, propuestas, y actividad son la base de la práctica colectiva. 

No queremos supeditarnos a comités de dirección que no elaboren sus “consignas” si no es como integración del debate desde abajo. La democracia de la base es el origen de toda puesta en común. 

Y siguiendo al propio Lenin y al Che, no somos un partido que aspire al Poder para sí. No somos un partido que suplanta a la clase obrera porque interprete de manera infalible su papel histórico. En todos esos sentidos no seríamos, ni siquiera, un partido político, sino más bien un “anti-partido”. 

Somos la organización partidaria de que la clase obrera castellana hegemonice un bloque histórico que construya la sociedad socialista en Castilla. Somos la parte inseparable de esa clase que aporta el marxismo, las ideas revolucionarias, comunistas, al movimiento obrero y popular castellanos. 

Auto organización desde abajo, desde el tajo hasta la nación popular. Desde el barrio, el Pueblo, la Comarca. Trabajamos con el Pueblo, viviendo los problemas de l@s trabajador@s, porque son nuestros problemas. Sólo así se construye la unidad de la clase, del Pueblo y su Partido. 

Somos el Partido de la clase obrera que defiende los intereses de todo el Pueblo Castellano y que aspira a la auto organización de ese Pueblo para alcanzar el Socialismo y el Comunismo. 

Castilla Socialista será la aportación del Pueblo Castellano a la lucha de todos los Pueblos del Mundo por su liberación de las cadenas del Capitalismo. La lucha de los Pueblos oprimidos es también nuestra lucha. 

Sin embargo, nuestra realidad organizativa actual es, debemos ser sinceros, totalmente insuficiente para llevar a cabo un proyecto de la magnitud que planteamos. Nuestro esfuerzo en los próximos años debe centrarse en realizar campañas de divulgación del mismo entre las masas de trabajador@s partiendo desde las problemáticas concretas para subir al nivel general de la necesidad del cambio revolucionario. Cuando alguien hable de comunistas castellan@s debe hablar al mismo tiempo de COMCAS.

  

TESIS III

 La vía socialista castellana 

El Capitalismo español sólo tiene una alternativa: La revolución socialista internacional. 

Sin soberanía política es imposible ni siquiera pensar en el desarrollo de un nuevo modelo económico basado en las necesidades de l@s trabajador@s y no en las del capital. Cambiar el objetivo del beneficio económico y enriquecimiento capitalistas por el bienestar y felicidad de las masas populares necesita eliminar el mecanismo de desarrollo capitalista, esto es, la explotación del trabajo que al basarse en la propiedad privada de los medios de producción y distribución, deberán cambiarse por la propiedad colectiva de dichos medios, la eliminación de la división del trabajo que genera y la distribución equitativa de los productos. 

Esto conllevará a medidas revolucionarias en todos los niveles de la vida económica y también política pues necesitará de la mayor participación y decisión de l@s trabajadores de la ciudad y del campo que trocará la dictadura de los ricos por la democracia de la clase obrera y capas populares. 

El poder popular será la alianza entre l@s obrer@s del campo y la ciudad, junto con las cooperativas y los pequeños propietarios que estén al lado del Pueblo que, asfixiados por las condiciones capitalistas, vean mejores condiciones en la nueva sociedad que en la vieja. Junto a esta base social, participará en el nuevo poder todos los demás sectores populares y agrupamientos de lucha por los derechos populares: feminismos, en defensa de la tierra y la Naturaleza, por la cultura y memoria populares, enseñanza libre, laicismo, alternativas comunicacionales, defensa de la tercera edad, movimientos juveniles, cooperativas de consumo, centros sociales alternativos, asociaciones de vecin@s, sindicatos obreros y campesinos, agrupaciones de artistas del Pueblo, asociaciones de inmigrantes, movimientos anti carcelarios, por la libertad de expresión…que conformarían en conjunto un nuevo modelo de la toma de decisiones. En definitiva, seguimos la senda leninista de la ruptura revolucionaria con el estado capitalista y sus aparatos a través de su destrucción y sustitución por las Asambleas Populares. 

Es decir, el nuevo poder se constituirá en base a los movimientos de resistencia y lucha que, dirigidos por la clase obrera y su partido, serán quienes derroquen al viejo poder capitalista, fascista y patriarcal que padecemos. 

La situación actual de los territorios castellanos es dramática. 

Las medidas que deberá tomar el nuevo poder popular atacarán  de raíz las bases capitalistas y patriarcales, además de transformar en socialistas algunas prácticas que ya se dan en las relaciones y dinámicas capitalistas. 

. Socialización de todas las grandes empresas industriales, energéticas, bancarias, de seguros y servicios (incluyendo medios de comunicación).

. La gran extensión geográfica de Castilla requiere de una nueva organización territorial basada en la comarcalización, racionalizando los recursos y colocándolos donde realmente son necesarios y útiles al Pueblo. Confederación de territorios que compongan la República Confederal Castellana Socialista. 

. Expropiación de las fincas de terratenientes y grandes propietarios del campo. 

. Programa de cooperativización y autogestión obrera-campesina. Promover y apoyar prácticas de la economía colaborativa y la economía social y solidaria como los bancos de tiempo, monedas locales, huertos ecológicos, etc. que dentro del sistema funcionan la mayoría de las veces como parche anestesiante de las luchas sociales y que en el Socialismo funcionarían como verdadera fuente de lazos y solidaridad entre tod@s l@s compatriotas castellan@s. 

. Planificación democrática de la economía con participación de todos los sectores productivos, de distribución y consumo. Cambio del modelo productivo castellano basado actualmente en la extracción de materias primas y productos de lujo por otro acorde a las necesidades del Pueblo y alejado del modelo consumista y anti ecológico actual. 

. Medidas antipatriarcales en todos los ámbitos: familiar, económico, enseñanza, judicial, médico que garanticen la plena igualdad de derechos para las mujeres. 

. Medidas para la equiparación en los servicios entre las ciudades y el campo. 

. Nuevo estatuto de l@s trabajador@s y nuevo papel de los sindicatos que velarán por el cumplimiento de las nuevas disposiciones en materia del derecho al trabajo, al descanso, a las pensiones, a sus remuneraciones, etc. de l@s trabajador@s de todos los sectores. 

Sin elaborar un programa detallado de más medidas, queremos señalar las siguientes para instaurar en una primera fase revolucionaria socialista: 

– Salida del estado español, la UE y la OTAN

– Derecho real al trabajo y al descanso con remuneración digna y acorde al principio a cada cual según su trabajo, de cada cual según su capacidad.

– Desnuclearización del territorio castellano.

– Viviendas para toda clase de familias en usufructo permanente.

– Asegurar un mínimo vital para tod@s, teniendo en cuenta las situaciones de dependencia.

– Sustitución de todos los aparatos represivos, judicatura, policía, ejército, por los organismos ciudadanos que establezca el nuevo poder Popular para garantizar la impartición de justicia y la autodefensa legítima contra los enemigos del Pueblo.

– Reforma agraria en torno a la agricultura familiar y cooperativa. Reparto de la tierra de los latifundios. 

 

Democracia del Pueblo Trabajador 

Nuestra Democracia debe basarse en la construcción “desde abajo” de todo el entramado de toma de decisiones. Esto implica una necesaria base material a todos los niveles, es decir, una comunidad elemental de convivencia como un Pueblo, debe contar con la suficiente autonomía y capacidad reales para participar efectivamente en la vida de todo el Pueblo Castellano.

Esa base material debe partir de la soberanía alimentaria y energética. Desde esa perspectiva, el objetivo es la desaparición de las máximas dependencias en ese sentido. La aplicación de la revolución tecnológica en materia alimentaria y energética puesta al servicio de las clases populares ayudará decisivamente en esta orientación. Esto es ya posible y sólo hace falta que el Pueblo tenga la capacidad de tonar sus propias decisiones, esto es, la soberanía y poder populares. 

Desde la base de esa soberanía material y junto a la participación de todos los sectores productivos se podrá construir el necesario entramado para permitir un desarrollo armónico de todos los territorios y, al mismo tiempo, respetar las formas locales que podrá tomar el mismo. El socialismo no es la igualdad absoluta, es también respeto por las comunidades y sus formas propias de vida social pero garantizando la igualdad y derechos básicos de todos los individuos que garanticen su progreso autónomo y social. 

Ninguna comunidad puede verse sometida a decisiones que le afecten sin el consentimiento explícito de la misma, tras el debate participativo de tod@s l@s afectad@s. Hablamos de actuaciones que conllevaran transformaciones profundas del territorio, del urbanismo, de la vida comunitaria, etc.

La gran extensión geográfica de Castilla requiere de una nueva organización territorial basada en la comarcalización, racionalizando los recursos y colocándolos donde realmente son necesarios y útiles al Pueblo. 

Esta reflexión nos lleva a plantear para Castilla una forma de articulación política representada por  una Confederación de territorios que compongan la futura República Castellana Socialista y que, libremente se unen al proyecto. 

Castilla así, se convierte en un espacio socialista y profundamente democrático

 

El Internacionalismo. 

Para l@s comunistas el “nacionalismo” cambia de contenido cuando los derechos democráticos del Pueblo se extienden a la lucha social. En ese sentido, no es el nacionalismo como tal un principio ideológico y válido para todas las épocas y lugares pues no en todas las circunstancias se produce esa articulación. La disolución de ciertos estados (ej: Yugoslavia) es muchas veces alentadas por el sistema Imperialista mundial y supone enormes retrocesos en los derechos -y hasta la vida- de miles de trabajador@s. 

La destrucción del estado burgués es una tarea concreta y la forma de dicha destrucción y sustitución por el nuevo estado (que desde la perspectiva marxista que aceptamos comienza su disolución desde el primer momento de instaurarse) depende de factores que caracterizan precisamente al estado en cuestión. En el caso del estado español que funda su poder en la opresión de clase, nacional y de género, estallan por doquier todas las contradicciones inherentes al proceso de explotación de los Pueblos dando a esa contradicción un puesto esencial en el proceso de su desmantelamiento. 

Desde los principios ideológicos si algo caracteriza la doctrina comunista es su internacionalismo, lo que significa, en puridad, que la lucha de l@s trabajador@s de cualquier sitio es la lucha de todo@s los comunistas del mundo. 

Esto quiere decir que los comunistas hacen de su revolución “particular” parte del proceso de la revolución mundial y que esas revoluciones contra el estado concreto apoyan materialmente el resto de los procesos en marcha sin imposiciones o condiciones. 

El estado español es un pequeño pero poderoso mecanismo imperial de opresión de todos los Pueblos que contiene y hasta su definición ontológica institucional) art. 2 de la constitución) como “unidad indivisible” encierra su esencial contradicción constitutiva y, al mismo tiempo su debilidad, pues no tiene sentido hablar de unidad e indivisibilidad al mismo tiempo sino es como medida defensiva de su punto más débil. 

Por tanto la ruptura territorial del estado español sería un fuerte golpe a toda la estructura del mismo y, por ende, facilitaría el camino de su destrucción como aparato al servicio del capital. 

En este sentido l@s comunistas apoyamos la lucha de los Pueblos oprimidos por la  creación de su propio estado independiente.

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