Catalunya y el 21-D

Toda la manipulación mediática no puede maquillar la verdadera cara del estado español. Lo ocurrido en estas semanas desde la aplicación del art. 155 ha desnudado completamente al estado español: continuador punto a punto del régimen del 39 impuesto por la oligarquía a través de la guerra, el asesinato, la represión brutal…

 Las elecciones autonómicas en Catalunya del 21 de diciembre se celebran desde la imposición del estado. No son producto de la voluntad de las instituciones catalanas, y se organizan con la única intención de conseguir la derrota total, ahora con la supuesta legitimidad del voto, del independentismo catalán.

            A ninguna sensibilidad democrática le debieran parecer óptimas las condiciones en las que se celebran estas elecciones. Al contrario, son las peores en las que se pueden realizar una contienda electoral. La aplicación del art. 155 junto con la conjunción del bloque político, judicial, mediático que defiende la sacrosanta unidad de “España” han creado un clima de represión y violencia que se ha coronado con el ingreso en prisión y el exilio de dirigentes políticos de la oposición, la puesta a punto de un relato en el que se acusa de criminales al bloque independentista, cuando no se les ridiculiza y bromea con su situación carcelaria y supuesta huída al punto de que, con toda impunidad desde el partido más corrupto de Europa, el PP, se alardea, de su “descabezamiento”.

            Y con ello, y no menos grave, la oleada de terror político que se promueve en todo el estado contra todo lo que se oponga, ya no sólo en el tema de Catalunya, sino contra cualquier expresión de libertad que cuestione la naturaleza antidemocrática del estado: ahí están las condenas a artistas, twuiter@s, activistas del movimiento vecinal, personas del común que ingresan en prisión por sus opiniones o ser las mismas “posibles estimulantes para que otros cometan delitos”. ¡Se castigan supuestos delitos que aún no han ocurrido!

            Por poner otro ejemplo cercano: el ayuntamiento de Valladolid. Con la excusa de mantener limpias las calles, acosa a las organizaciones y personas que expresan sus opiniones políticas libremente en el medio urbano. No nos extraña cuando este ayuntamiento está gobernado por el PSOE, firme defensor de la aplicación del art. 155 y con un siniestro pasado represivo. Lo que ya no entienden algunos, nosotr@s, sí, es que esta persecución política la defiendan Valladolid Toma La Palabra (IU y amigos) socio de gobierno y Sí Se Puede Valladolid (marca municipal de Podemos).

            Y es que se conforma un cada vez más visible bloque “unionista” españolista que al ya reconocible formado por fuerzas de derecha fascista y neofalangista -PP, PSOE, C’s- se unen, más o menos disimuladamente, más o menos conscientemente pero, en cualquier caso de una manera objetiva e irresistible, aquellas organizaciones y personas que siguen sin reconocer la naturaleza carcelaria y fascista del estado español. Son los que piensan que este estado es reformable desde dentro y mientras esperan a que llegue su hora, intentan sacar réditos políticos. Mientras tanto, el fascismo acampa por sus fueros en las calles, con la protección del estado y los medios de comunicación.

            Pero es que esa es la naturaleza del estado español. Un espacio de acumulación de capital y elemento simbólico para explotar a las clases trabajadoras y a los Pueblos. Un negocio libre de condicionantes que se ve amenazado con cualquier oposición que cuestione  ese espacio.

            España es una cárcel de Pueblos y es incompatible con la libertad de los mismos y no digamos ya con la justicia social y el Socialismo. Por eso, afirmamos que cualquier cristalización de avance social en el sentido de dotar a nuestros Pueblos y a las clases populares de los derechos que le son negados sistemáticamente como el trabajo digno, la sanidad, la educación, el techo, las libertades políticas y el de organizar su propia vida social, libre de capitalismo y de Patriarcado, sólo puede pasar por un cuestionamiento total y radical del estado y el conjunto de sus instituciones, incluyendo el propio espacio geográfico que encarcela, para explotarlos, a los Pueblos que domina bajo la vara ideológica y vacía de significado que llaman “España”.

            La aplicación del art. 155 ha demostrado la capacidad del estado para aplastar su propia “democracia” cuando se pretende utilizar los recursos legislativos del mismo como las Autonomías, para conseguir ir “más allá”. No se puede ir de donde no hay democracia, como el estado español, a una república democrática con las herramientas del estado no democrático. Se necesitan otras herramientas, nosotr@s las llamamos genéricamente Poder Popular.

            Por ello, apoyamos desde el respeto y la solidaridad internacionalista, la propuesta política que desde las CUP se construye para el Pueblo Trabajador Catalán. Sólo desde la ruptura por abajo, el Poder del Pueblo para destruir el Poder del capital y del Patriarcado se puede construir República.

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