FRENTE AL FEMINISMO BURGUÉS, LA UNIÓN DE LAS TRABAJADORAS

FRENTE AL FEMINISMO BURGUÉS, LA UNIÓN DE LAS TRABAJADORAS:

Esta vez, el 8 de marzo se encuadra en un contexto de salvaje encrudecimiento de las condiciones de vida de la clase obrera y, especialmente, de las mujeres trabajadoras.

Mientras las mujeres de los barrios y pueblos de Castilla y todo el Estado se enfrentan a la precarización y las mayores tasas de desempleo y temporalidad que generan el escenario perfecto para la violencia contra las mismas, las patronas visten el violeta y se encargan de promover la banalización y comercialización de esta fecha. Un año más, quedan desenmascaradas aquellas que, sin importarles las condiciones materiales y de vida de las masas de mujeres, engrosan las filas del feminismo burgués.

El capitalismo neoliberal, no sólo nos obliga a enfrentar, en las peores condiciones, una pandemia de carácter mundial, si no que fruto de su propia tendencia de acumulación, se aprovecha de la indefensión generada y de la represión, que va en aumento, para cebarse cada día más, con las luchas legítimas de la clase obrera.

El patriarcado y la división sexual de trabajo profundizan en la explotación y opresión que sufre la mujer trabajadora y relegan a la misma al papel social de mano de obra barata en la producción y mano de obra gratuita para la reproducción social, no reconociendo las jornadas de trabajo que estas realizan en el hogar y que, lejos de ser insignificantes, sustentan el aparato productivo capitalista.

Ante esto, no caben discursos interclasistas y reformistas que no sitúen a las trabajadoras como sujetos políticos, y tampoco, los planteamientos machistas el seno de la militancia y los hogares obreros.

La jornada de lucha del 8 de marzo ha de ser comprendida y reivindicada únicamente a través de la conciencia histórica y de clase de las mujeres obreras de los pueblos del mundo.

Debe ser, además, una jornada de acumulación de fuerza revolucionaria en la acuciante tarea de la movilización y organización de las mujeres de clase trabajadora, para dirigirla contra la sociedad de clases y el machismo patente en el día a día, a través de la formación y la disciplina militante.

La emancipación de la mujer trabajadora pasa por su urgente organización y la emancipación de la clase obrera pasa por la organización de sus compañeras de clase.

Acabemos con la doble explotación de las mujeres, acabemos con la violencia contra las mismas, acabemos con la sociedad de clases y construyamos la nueva sociedad.

Mujer obrera, en Castilla y en cada rincón del mundo, ¡organicémonos y recuperemos la dignidad!

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