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El asesinato de La Choricera: Sobre cómo la ineptitud destruyó lo que funcionaba e hizo que lo pagara el más débil.

29 Octubre, 2009 · 75 Comments

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El pasado 14 de septiembre los segovianos nos desayunábamos con la esperada (que no deseada) noticia de que el juez que dirigía el concurso de acreedores de Proinserga había acordado la liquidación de Primayor Elaborados S.A., popularmente conocida como La Choricera, y la consiguiente presentación de un ERE que extinguiría los contratos de los 117 trabajadores que aún quedaban en la empresa.

Es el fin de un concurso de acreedores que comenzó hace más de dos años, pero hay que remontar la vista unos años más atrás para entender cómo la primera compañía segoviana en volumen de negocio, Proinserga, y cómo la que fue la mayor empresa de Segovia en número de trabajadores, Primayor Elaborados S.A., han llegado al punto en que estamos hoy. Comencemos.

Segovia y el cochinillo; el cochinillo segoviano y Proinserga. Si decimos que Proinserga ha sido la empresa más importante en el sector de la producción porcina de la provincia no es muy difícil imaginar que el volumen de la misma era considerable. Proinserga controlaba todo el proceso primario del porcino: tenía decenas de naves de cría y cebado en régimen de copropiedad con los propios ganaderos, y tenía la fábrica de piensos de Fuentepelayos, todo ello en la provincia de Segovia.

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Alresa, Alimentos Refrigerados S.A., con más de medio siglo de historia en la elaboración de productos cárnicos procedentes del porcino en la misma ciudad de Segovia, llegando a tener más de 300 empleados en los 80, siendo la empresa con más trabajadores de Segovia durante décadas y conocida popularmente como La Choricera, es adquirida en 2001 por Proinserga, pasando a llamarse Primayor Elaborados S.A., pero continuando los inmuebles bajo titularidad de Alresa.

Con esta adquisición, Proinserga ya controla el inicio y el fin del proceso de producción del porcino. Le falta la parte intermedia.

En enero de 2004, en esa intención de completar el proceso productivo, Proinserga realiza la inversión que posteriormente tumbaría al grupo: Adquiere de Campofrío una red de 8 mataderos y plantas de elaborados repartidos por diferentes partes del territorio del estado.

La pésima gestión de estas plantas y el nivel de endeudamiento de la matriz, Proinserga, haría que en apenas tres años todo el grupo se viera en una situación financiera insostenible. El área de inversión se situó en una deuda financiera de 50 millones de euros, absolutamente inasumible para el volumen real del grupo. Eso es lo que se denomina “crecimiento insostenible”. Además, como bien se merece un grupo empresarial que alcanza tales dimensiones (entiéndase la ironía), se creó un consejo de administración que hizo que los gastos de gestión aumentaran un 400%.

Pues bien, como había que pagar la deuda contraída por la ampliación del grupo, se dejó de reinvertir en las unidades productivas. En la propia “Choricera” se cerraron líneas de producción por obsoletas o porque se averiaban y no había dinero para renovarlas o volver a ponerlas en marcha. El resto de plantas se fueron encontrando en situaciones similares. Es decir, una deuda acuciante y unas plantas de producción cada vez menos rentables.

Así, en agosto de 2006 Proinserga anuncia que despedirá 174 trabajadores de los diferentes mataderos y plantas, pero no se toca la planta segoviana. Durante los meses de septiembre y octubre trabajadores de las plantas de Zaragoza y Albacete se manifiestan en las calles de Segovia. Solamente trabajadores de Zaragoza y Albacete en Segovia.

No pasó mucho tiempo antes de que también en Segovia se empezaran a ver los efectos de la situación de la matriz. En las nóminas de 2007 no se aplica la subida salarial pactada en las tablas salariales, comienzan los retrasos en los pagos de las nóminas y, a finales de junio de ese mismo año, Proinserga presenta concurso de acreedores voluntario para la “Choricera”.

Desde entonces los despropósitos se han multiplicados.

Se presenta un ERE de 129 despidos, exactamente la mitad de la plantilla, que inicialmente se transforma en otro temporal de un año que se acuerda con la Junta de Castilla y León a cambio de una subvención de 10 millones de euros y que la plantilla acepta. Cuatro días después, el comité de empresa (los 2 miembros de CCOO, los 3 de UGT, el de CSI-CSIF y 2 de los 3 de CGT, estando estos dos últimos en contra de la dirección del sindicato) firma un ERE de 121 despidos. Nadie de fuera se explica por qué ha sucedido esto tras el acuerdo inicial pero ningún miembro del comité da explicaciones. De hecho, los miembros firmantes del comité no aparecen por la fábrica en más de tres meses. Sin embargo, la inyección económica de la Junta se mantiene.

Paralelamente, se despide en otro ERE a la mitad de la plantilla de la planta de piensos de Fuentepelayos, 124 trabajadores, y empiezan a cerrarse granjas de cría por la provincia.

Los diez millones de euros no se invierten en la planta, sino en tapar parte del agujero financiero, lo que hace que éste, necesariamente, tenga que volver a crecer.

Se busca comprador. Palacios, inicialmente interesada, se echa atrás en cuanto ve la situación real de la planta. Esto sucede con sucesivos posibles compradores.

Ya en noviembre de 2008, Campofrío llega a un acuerdo de trabajo en maquila (Campofrío pone la materia prima y compra el elaborado). La medida, sujeta a la aparición de un comprador que adquiriera y salvara del cierre la fábrica segoviana, garantizó provisionalmente la actividad y los 120 puestos de trabajo que entonces quedaban en pie, la mitad de los que la planta tenía antes del Expediente de Regulación de Empleo ejecutado en el verano del 2007. Y así se fue tirando durante los meses siguientes, con una solución transitoria que permitió mantener el proceso productivo y frenar un segundo ERE que la dirección de la empresa ya había presentado y que afectaba a la totalidad de la plantilla, como el que finalmente se presentó el pasado 18 de septiembre en el Juzgado.

La “solución Campofrío” no acabó con las calamidades de Primayor Elaborados, que ha seguido a la espera del deseado comprador, lo que se ha convertido en una acuciante necesidad por el avance del concurso de acreedores presentado en junio de 2007.

Agoniza de esta manera la ‘choricera’, una de las múltiples ‘víctimas colaterales’ que arrojó la compra efectuada por Proinserga a Campofrío, en enero del 2004 y que tantas familias se ha llevado por delante.

La situación es de mayor dramatismo si cabe al no tener la provincia de Segovia ningún tipo de tejido industrial (se sobrentiende cuando se ha dicho que la choricera fue la empresa segoviana con mayor número de trabajadores) y con una economía absolutamente terciarizada y enfocada en la hostelería. ¿Dónde va a trabajar esa mitad de la plantilla que ya ha cumplido 50 años?

Ni siquiera tienen la garantía de cobrar los atrasos que se les adeudan desde 2007 gracias a ese gran invento denominado Ley Concursal que quita el carácter prioritario a las deudas de salarios en caso de liquidación de una sociedad y convierte todo, incluso las relaciones laborales, en meras relaciones de carácter mercantil.

¿Y qué se ha hecho?¿Cómo se ha vivido esto en la ciudad? La respuesta más clarificadora la da esta noticia publicada el 27 de septiembre (sic) en El Norte de Castilla:

Apenas cuarenta personas se manifiestan en Segovia por el mantenimiento de la ‘choricera’
27.09.09 – EL NORTE | SEGOVIA
ANTONIO TANARRO
Apenas cuarenta personas secundaron ayer la manifestación convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), secundada por el Foro Social de Segovia, para reclamar el mantenimiento de la fábrica de productos cárnicos Primayor Elaborados, la popular ‘choricera’ segoviana, cuyo cierre es inminente al presentar la empresa un segundo expediente de regulación de empleo que dejaría a sus 117 trabajadores en la calle.
La manifestación partió a las 19.30 horas de la avenida Fernández Ladreda en dirección a la Plaza Mayor y durante el recorrido los participantes reclamaron la permanencia de la industria cárnica y responsabilidades empresariales para los gestores que la han conducido a esta situación.
También preguntaron por las ayudas de la Junta de Castilla y León y reprocharon la ausencia en la convocatoria de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT.

Y en menos de un mes todo estará finiquitado.
Segoviano.

Un artículo de Rober

Categoría: Especulación/Mafiocracia · Movimiento obrero · Opinión

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