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La paranoica superespecialización de la medicina

8 Febrero, 2010 ·

A lo largo de los años muchas especialidades médicas han ido compartimentando su trabajo más y más, creando “departamentos” o “unidades” que acotan más los servicios a prestar. La justificación para ello es la de crear equipos médicos más especializados en determinadas patologías, o poder llevar de manera más fácil el seguimiento de determinados tipos de pacientes cuyas patologías requieren un especial tratamiento y seguimiento. Así, por ejemplo, existe la “Unidad de Hipertensión” o la “Unidad de trasplantados” en la especialidad médica de Nefrología, la “Unidad de enfermedades autoinmunes” en Medicina Interna, etc. Y es cierto que la creación de estas unidades facilita y puede mejorar la calidad asistencial de unos pacientes que requieren una especial atención o un seguimiento más continuado, reduciéndose listas de espera y teniendo un mayor contacto personal con éstos.

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Sin embargo, el problema está cuando estas unidades, esta especie de “superespecialización”, lo que hace es enredar aún más el burocrático Sistema Sanitario de Castilla y León (SACyL), crear confusión entre las y los pacientes que acaban mareados entre citas, cambios de citas, cambios de médicos, etc. Porque en muchos servicios y especialidades, estas “unidades” pasan a ser auténticos chiringuitos médicos en donde no prima la atención al paciente ni la calidad asistencial. Se podría decir que la medicina está pasando peligrosamente de la ya polémica especialización médica a una superespecialización que roza lo esquizofrénico por no ser útil al paciente, sino todo lo contrario. Y valga el ejemplo de cómo funciona la especialidad de Traumatología del Área Este de Valladolid (que es el que conoce mejor quien escribe este artículo) para hacernos una pequeña idea:

En Traumatología está el traumatólogo que se encarga de la patología del pie; para la cadera hay otro; para la rodilla hay otro; hay otro para la columna, pero que no incluye patología torácica, así como está el que se encarga de la mano, pero no de la muñeca. Para la muñeca, por supuesto, hay otro.

La paranoia está servida. Tardan entre 2 y 3 meses de media en citarte desde tu médico de cabecera o médico de familia al especialista, pero pueden suceder -y de hecho suceden muy a menudo- alguna de las siguientes cosas:

- Te citan para un traumatólogo, pero días antes pueden cambiarte la cita desde la administración, lo que puede conllevar a que en vez de que te vea el “trauma de la rodilla”, te vea “el de la cadera” que, con total impunidad, te dirá que no se encarga de rodilla, sino de cadera. Esto se resolverá de la siguiente manera: o bien te dice que vuelva a pedir la cita tú medico de cabecera (le sumamos 2 ó 3 meses más, suponiendo que esta vez no se cambie la cita durante el proceso), o bien gestionará el traumatólogo de turno una Interconsultaque puede reducir el proceso un mes como mucho. Pero no te atenderán.

- Te citan directamente para Traumatología (el o la médico de cabecera puede desconocer que haya tal traumatólogo que se encargue de un área del cuerpo en concreto) y el azar puede hacer que acabes en el traumatólogo que lleva la parte de tu cuerpo que te duele o no, en cuyo caso se repite el proceso que acabo de describir.

- Te citan para el traumatólogo de la rodilla porque el médico de cabecera piensa que es de la rodilla. Te hacen unas radiografías o lo que proceda y se ve que, por ejemplo, la rodilla te duele porque tienes la columna desviada o algún problema de cadera. Por supuesto, te derivará al traumatólogo correspondiente y a volver a vivir el proceso. Más surrealista es, si cabe, cuando te mandan al “especialista de la mano” y éste te dice “yo es que sólo trabajo con patología de la mano y lo suyo es de muñeca, así que le voy a derivar a un compañero bueníiiiiiiisimo”.

- Te citan pra el “traumatólogo correspondiente” y al lo largo del tratamiento te surge otro problema, vínculado o no al inicial, y como es otro proceso nuevo que él no trata, aunque sea consecuencia del tratamiento que te implementó, te deriva a otro traumatólogo.

Estas situaciones, y otras que se dan, hacen que un paciente llegue a tener una cita para un traumatólogo un día, y que al día siguiente esté citado para otro traumatólogo distinto (esto ha pasado, y seguirá pasando). El primero, por supuesto, no “puede” tratarle lo del segundo. La persona en cuestión tiene que ir a las dos citas. Explícale a tu jefe que tienes que ir dos días distintos y consecutivos a ver traumatólogos distintos que son para distintas cosas. Un traumatólogo que se “encarga” de la mano estudió lo mismo que el que se “encarga” de la cadera; y, sin embargo, les hay que hasta se niegan tan siquiera a mirarte o a irte adelantando pruebas para que cuando te deriven al “traumatólogo correspondiente” tenga trabajo adelantado. Con total impunidad.

La locura, los problemas: Recibir varias citas, que se las cambien mientras espera, que le cambien de especialista de repente, que te vuelvan a citar, que te citen para el hospital y luego te cambien la cita para el Centro de Especialidades de Delicias (por ejemplo), que el resultado de una prueba llegue a un centro de especialidades distinto al que te citaron, etc. etc. etc. Esto ni es mejorar la calidad asistencial ni es reducir listas de espera.

Categoría: Opinión · Sanidad

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