Cierre de Lauki en Valladolid: suma y sigue la desindustrialización de nuestra tierra y el expolio de nuestros recursos

Imponen precios de miseria al productor láteo y destruyen puestos de trabajo. ¡No compres productros de Lactalis!

Imponen precios de miseria al productor lácteo y destruyen puestos de trabajo. ¡No compres productos de Lactalis!

La multinacional francesa Lactalis consumó el cierre definitivo de la factoría de Leche Lauki en Valladolid poniendo en la calle a 85 trabajadores y trabajadoras, finiquitando así una trayectoria de 60 años de actividad de una fábrica emblemática ubicada en el norte de la capital vallisoletana y dentro de su casco urbano.

Desde el mes de mayo la multinacional francesa ha estado mareando la perdiz abriendo un posible proceso de compra de la factoría por otras compañías del sector, una maniobra dilatoria para ocultar su verdadera intención: cerrar la planta y afilar los dientes ante la posibilidad de un buen pelotazo urbanístico por la venta de los terrenos que ocupa la factoría. En un intento por evitar el cierre de la empresa y facilitar su compra por otro grupo alimentario el pleno del Ayuntamiento de Valladolid aprobó en abril pasado la modificación del PGOU para calificar esos terrenos como de uso industrial lácteo, una maniobra que llega tarde, pues ninguna empresa mostró un interés real por hacerse con la factoría.

Durante estos largos meses de negociaciones y movilizaciones ciudadanas -en las que se infiltraron los fascistas de DN ante la pasividad de algunos dirigentes sindicales- cada cual puso en escena su papel, y la Junta de Castilla y León con Herrera a la cabeza se alzó en valedor de los intereses de los trabajadores y trabajadoras anunciando iniciativas para impedir el cierre. Ninguna de ellas dio frutos, entre otras cosas porque el cierre estaba ya decidido, y con nocturnidad y alevosía se pactó entre bastidores enfríar el conflicto para que los empleados y empleadas de la compañía rebajasen el tono de las movilizaciones, como así ha sido. El comité de empresa desmovilizó la protesta para “facilitar las negociaciones”, y las negociaciones se han saldado como siempre suele suceder, la factoría está cerrada y a 31 de diciembre sólo quedará el recuerdo de lo que nació como  una simple vaquería a las afueras de Valladolid.

Lactalis, multinacional francesa que compró Lauki en el año 2004 es un gigante de la producción láctea en Europa, y uno de los principales responsables del hundimiento del precio que los productores castellanos y gallegos perciben por la venta de la leche de sus vacas. Lactalis fue multada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia por utilizar técnicas mafiosas para imponer el precio del litro de leche cruda a los productores, llegando incluso a dejar de retirar la producción a alguno de ellos como “castigo ejemplar” a los ganaderos que trataron de oponerse a sus intereses.

Así las cosas se escribe una nueva página en el expolio de los intereses de la gente trabajadora de las tierras castellanas, de nuevo se reproducen los mecanismos neocoloniales de dominación por parte de una multinacional capitalista con el beneplácito de las leyes españolas que protegen sus intereses económicos.

Hunden al pequeño productor lácteo imponiendo precios de miseria (0.25 €/litro de media), obligando al cierre de centenares de granjas agropecuarias en toda Castilla y ahora también destruye puestos de trabajo en la industria castellana. Una vez más se cierra el círculo de la explotación capitalista.

¿Hasta cuando? Hasta que tomemos conciencia de la necesidad de luchar decididamente por nuestra soberanía, apropiándonos de lo que nos expropian manos ajenas a las que trabajan nuestra tierra y manejan nuestros recursos.

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