Comunicado ante las próximas Elecciones Generales del 20 de diciembre

El próximo 20 de diciembre se celebrarán unas nuevas elecciones generales. Estas se celebran en un contexto político muy diferente de anteriores convocatorias, donde las opciones a votar siempre oscilaban mayoritariamente entre los dos partidos políticos que han venido relevándose del poder ejecutivo desde el año 82, excepción hecha de las opciones de la derecha nacionalista en las comunidades autónomas de Euskadi y Cataluña, quienes han retenido la mayoría de los votos en la casi totalidad de las convocatorias generales hasta ahora.

El contexto de las elecciones del 20 D es el de la multipolaridad de las opciones políticas a elegir, desde los clásicos partidos del régimen PP y PSOE, hasta los llamados “emergentes” Ciudadanos y Podemos, este último acompañado en diferentes territorios por opciones que incluyen en sus programas determinadas reivindicaciones nacionales como en Galicia y Cataluña o más o menos regionalistas como Compromís en la Comunidad Valenciana.

Aunque estas elecciones han sido bautizadas como las del fin del bipartidismo, la realidad es mucho más compleja.

En realidad las diferencias ideológicas que separan a los partidos clásicos y los emergentes son más bien difusas cuando no engañosas. En lo que casi todos coinciden es en disputar eso que se ha venido en llamar “centralidad del tablero”, donde parece que nadie se atreve a decir si es de derechas o de izquierdas y todo el mundo se reclama de “centro-derecha” o de “centro-izquierda”.

Ciudadanos se sitúa como la gran esperanza de la derecha económica para mantenerse en el poder, partido que a estas alturas ya no esconde su carácter nacionalista- españolista, que defiende propuestas de corte fascista que ni el propio PP se atrevió a formular (como el contrato único, intervención militar en Siria, etc..) Este partido de laboratorio, con grandes apoyos económicos desde determinados lobby españoles e internacionales parece clave en la futura formación de una mayoría parlamentaria que pueda apoyar la formacióin de gobierno. De igual manera que apoyó en Andalucía la política de recortes del gobierno del PSOE, se sirvió de sus diputados para apoyar la constitución de un gobierno del PP en la comunidad autónoma de Castilla y León.

Si nos atenemos al espectro de los partidos que se reclaman abiertamente de izquierdas aparece sólo Izquierda Unida, quien ha hecho una carrera desesperada para mantener representación parlamentaria haciendo todo tipo de maniobras y malabares de marketing sobre la utilización de siglas: desde ahora en común hasta Unidad Popular. Esta candidatura, por más que quiera expresar que detrás de ella existe un verdadero conglomerado de movimientos sociales, en realidad no es más que una marca electoral que pretende salvar la cara de una Izquierda Unida que tantos años estuvo ensimismada en peleas internas y a la servidumbre del institucionalismo burgués que ya aparece como incapaz de capitalizar el voto del descontento desde la izquierda.

Por otra parte nada se puede esperar de un PSOE que presenta como cabeza de cartel a un chico guapo que tiene más de estrella mediática que de verdadero líder de masas. Este partido sigue emponzoñado, como genuino representante de la socialdemocracia europea, en reivindicar todo el recetario neoliberal que emana de las instituciones más representativas del capitalismo europeo u mundial, desde el FMI, el banco mundial, el BCE, etc., etc.… Ya la historia reciente nos enseñó que tratar de impulsar iniciativas legislativas para beneficio de las mayorías aplicando la hoja de ruta de los centros del capitalismo global no lleva más que a un callejón sin salida que está favoreciendo a las derechas en sus expresiones más reaccionarias.

Solamente PODEMOS ha sido capaz de capitalizar el descontento de amplios sectores populares, obteniendo buenos resultados en las elecciones europeas y las más recientes municipales y autonómicas. Sin embargo, el influjo del partido de Pablo Iglesias ha ido decreciendo conforme le ha ido interesando a determinados grupos mediáticos, quienes parece que lo promocionaron primero para dejarlo caer a plomo después. De aparecer como el partido más votado hace unos meses, a situarse como cuarta fuerza en número de escaños, las encuestas más o menos cocinadas han ido mostrando una constante pérdida de apoyos. Sin embargo, en la última recta de la campaña parece que está repuntando gracias sobre todo al desgaste de un PSOE que ya acumula mucho lastre tras años de gobiernos y políticas antipopulares.

Así las cosas poco se habla de los programas de los partidos, de las ideologías de los partidos, y mucho de la personalidad o telegenia de los candidatos. Por otra parte no hay ninguna candidatura que recoja propuestas de fondo para sacar al Pueblo trabajador del pozo al que nos ha llevado la derecha fascista del PP: todo el mundo asume que hay que pagar la deuda, cumplir con los acreedores y seguir los dictados de los centros de poder económico y político de la UE y el Banco Mundial.

En sus inicios Podemos “coqueteó” con la renegociación de la deuda, pero no entra entre sus planes dejar de pagarla, ni la “deuda ilegítima” ni la supuestamente legítima. Tampoco tiene entre su programa sacar a España de la OTAN, y su fichaje estrella ha sido un general retirado, ni plantea acabar de una vez y para siempre con la monarquía, ni propone sacar a España de la moneda única que nos ha endeudado más, el euro… , ni plantea el pleno reconocimiento a la autodeterminación de TODAS las nacionalidades. Todo lo más, la propuesta de un proceso constituyente que presenta más dudas que certezas y más sombras que luces. Podemos sigue la estela de SYRIZA, y ya sabemos dónde llegó la traición al Pueblo griego de sus dirigentes.

En esta coyuntura muchas mujeres y hombres de la Clase obrera se preguntan ¿qué hacer, a quién votar el 20D?

Comunistas de Castilla no presentamos candidaturas, pues nuestro proyecto (como ya anunciamos en nuestra declaración constituyente) no es electoralista, ni creemos que las cosas cambien sustancialmente con un cambio de gobierno que no será un cambio de régimen. Un verdadero proceso de cambio de régimen sólo podrá ser posible por la movilización permanente del Pueblo, con la organización y coordinación de los movimientos sociales con un carácter claramente anticapitalista, es decir sólo será posible convirtiendo a la mayoría social en hegemónica en la iniciativa política, pues a un poder estatal con una enorme maquinaria de alienación y represión a su servicio sólo se le puede oponer un contrapoder, es decir, la mayoría del Pueblo en lucha.

No seremos nosotras quienes echemos por tierra las esperanzas que millones de personas en todo el territorio del estado español y en Castilla creen que lo mejor es votar a Podemos (y a UP en menor medida). Reconocemos la amplísima corriente social de esperanza que este partido ha generado tras décadas de monolitismo político, y somos conscientes que su influjo es demasiado poderoso para plantearse dudas a la hora de depositar el voto. Pero hemos de ser también conscientes de que si se quieren cambiar las cosas de raíz hará falta algo más que votar el 20 D, y sobre todo lo más importante: tener claro qué propuestas, qué política, qué cambios queremos hacer y hacerlos contra viento y marea, aguantando los chantajes y las amenazas que siempre se ciernen sobre las grandes transformaciones sociales desde quienes no quieren que nada cambie para seguir esclavizando a la inmensa mayoría.

Para Comunistas de Castilla esas propuestas son, entre otras, romper amarras con el régimen heredado del franquismo en el 78, acabar con la monarquía, respetar la libre decisión de las naciones oprimidas por el estado español, incluida la independencia, la ruptura con el proyecto imperialista europeo con la salida de la Unión Europea y la salida del sistema euro, la implementación de una política de paz y de solidaridad internacionalista saliendo de la OTAN y la puesta en marcha de un proceso de construcción del socialismo, con el Pueblo trabajador como protagónico de su propia emancipación.

El 21 de diciembre la lucha debe continuar. No esperes a sentirte defraudada.

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