Comunicado en solidaridad con el Pueblo Palestino y la Ucrania antifascista

Un pueblo es mucho más que su gente: es su memoria y su lucha.

Solidaridad internacionalista con el Pueblo Palestino y la Ucrania antifascista

La matanza que el estado de Israel está perpetrando contra el pueblo palestino tiene, además de una evidente dimensión ética -dada la magnitud, impunidad y monstruosidad de los ataques aéreos y terrestres del ejército sionista- otros aspectos ideológicos, políticos y económicos que no pueden obviarse y quedar solapados intencionalmente bajo un humanitarismo de líneas difusas que en nada ayuda a la lucha de Palestina por resistir y existir como pueblo. 

Estos aspectos, relativos al origen y causas del llamado “conflicto israelí-palestino”, lamentablemente están pasando conscientemente desapercibidos no sólo por los gobiernos de EE.UU., la Unión Europea y sus aliados, como sería previsible, sino también, de manera lamentable, por la socialdemocracia y la izquierda débil y reformista del Estado español. Esta, por oportunismo o ceguera, se deja arrastrar por el pensamiento dominante que trata de nublar la comprensión de los pueblos del mundo sobre lo que está ocurriendo en Gaza, presentándolo como una guerra inevitable, de tintes étnico-religiosos, en la que se llega a insinuar desde la prensa occidental la equiparación Israel-Hamás como dos “fanatismos” igualmente condenables que hacen pagar un alto precio a su “población civil”. 

Así, se explica la tibia e incoherente reacción de la izquierda españolista -nos referimos fundamentalmente a IU y Podemos- y una parte del movimiento de solidaridad que no va más allá del lamento inútil, a veces silencioso, por las masacres de civiles y de la exigencia de cualquier alto el fuego inmediato, que no ayuda en nada a evitar que Israel siga haciendo de Gaza en el futuro un campo de exterminio no muy diferente a los conocidos en la Alemania nazi o la España franquista, con la única diferencia de que el cínico cartel que decía “Arbeit macht frei” (“el trabajo os hará libres”) ha sido sustituido por otro invisible que reza ישראל יהרוג את כולכם (“Israel os matará a todos”). 

Si queremos que haya una paz permanente, una paz con justicia, lo fundamental es la defensa sin ambigüedades de las reivindicaciones históricas del pueblo palestino que se resumen en una sóla: el derecho a su total autodeterminación, es decir, a construir un Estado independiente con capital en Jerusalén, haciendo efectivo el regreso de los refugiados, la liberación de los prisioneros políticos y el restablecimiento de las fronteras de la Palestina histórica. 

La muestra de esa tibieza es que IU ha aprobado la última declaración del Parlamento Andaluz sobre la Cuestión Palestina que dice así: “Con motivo de la declaración de Naciones Unidas de 2014 como el Año de Solidaridad con el Pueblo Palestino, el Parlamento Andaluz pide el cumplimiento de las Resoluciones de NN.UU.; el respeto a los derechos humanos de los palestinos y palestinas; el respeto a los derechos colectivos como pueblo” -y algo tan abstracto como- “el principio de retorno de las personas y comunidades a las tierras y casas de las que fueron expulsados” (con esta ambigüedad esta declaración la firman hasta los judíos que quieren retornar a la tierra prometida). La perla final es que el Parlamento andaluz “Hace un llamamiento a un arreglo negociado del conflicto”. 

Como escribe la concejala en el Ayuntamiento de Málaga por IU y ya ex-militante de esta organización, Cristina Ruiz Cortina: “¿por qué IU se ha pasado al bando que mantiene la conspiración del silencio y alienta a los asesinos pagando con su parte de mutismo institucional la impunidad que hoy Israel utiliza para asesinar a la población civil palestina?”. Le contestamos aquí: porque IU es parte de una izquierda eurocéntrica y españolista que no cuestiona el proyecto imperialista de la Unión Europea, que se mueve en los parámetros del humanitarismo y no del internacionalismo, que asume una visión imperialista-occidental de los “derechos humanos” y una concepción abstracta del derecho a la autodeterminación, el cual niega a otros pueblos sometidos aquí mismo: Paisos Catalans, Euskal Herria, Galiza, Castilla… Sus más que evidentes complicidades con el estado español en tantos aspectos, la convierten en un juguete de la oligarquía española.

Digámoslo alto y claro, lo que está pasando en Palestina no es sino consecuencia de una ocupación y un genocidio que dura más de 60 años. Mucho antes de las primera guerra árabe-israelí todos conocían las intenciones del estado sionista. Estaban expresadas en el Primer Congreso del Partido de Sión, a finales del siglo XIX: expulsar, al precio que fuera, a toda población árabe de Palestina y crear un estado judío. Y no precisamente por el llamado sagrado de la “Tierra Prometida” -el partido sionista era laico- sino por su esencia racista, única característica posible de una identidad nacional judía y que, sin la presencia de un estado, estaba finalmente destinada a desaparecer de la Historia. En ningún caso puede caracterizarse la situación que vive Palestina como una guerra entre dos Estados, sino como un genocidio perpetrado por el Estado racista de Israel, que cuenta con el apoyo de EE.UU., la U.E., la impunidad de la llamada “Comunidad Internacional” y con el cuarto ejército más poderoso del mundo, frente a una resistencia palestina que forma el conjunto de la población gazatí y sus organizaciones político-militares, entre las que se cuenta Hamás, que llegó democráticamente al gobierno de Gaza en 2006.

Si las supuestas y ya desmentidas por la historia “masacres” serbias durante la guerra de Yugoslavia, costaron una asesina intervención de la OTAN, no es ésta la moneda de cobro a las conocidas, reiteradas y corroboradas matanzas israelitas contra los palestinos. El conocido cuento de la “culpa” occidental por el Holocausto permitió mirar a otro lado en los viejos genocidios pero ya, a estas alturas, está amortizado. Ahora, se recurre al cuento de la amenaza “terrorista” que, desde la guerra de Irak y el famoso pretexto de las “armas de destrucción masiva” de G. W. Bush, parece tener los días contados.

Son los intereses económicos de los Estados de la Unión Europea, sus intrincados negocios con los fascistas israelíes, sus lazos con el lobby sionista -que atraviesan las relaciones diplomáticas visibles- y una estrategia común del imperialismo estadounidense y europeo de tener dividido al mundo árabe, las verdaderas claves del apoyo occidental a Israel. Para ello el imperialismo no ha dudado en sostener a las dictaduras árabes del Golfo o intervenir en las llamadas “primaveras árabes”, armando a bandas yihadistas para crear la permanente desestabilización de la zona, con objeto de impedir que Rusia y China, puedan acceder a los mercados regionales.

¿Qué puede importar la vida de algunos millones de palestinos a las necesidades de negocio del complejo militar occidental, la geoestrategia imperialista yanqui y de la UE y sus necesidades políticas?

Una crítica similar puede extenderse para el caso de Ucrania. La paradoja está en que mientras Israel asesina palestinos, EE.UU y la U.E. quieren ver en Rusia el nuevo rostro del “terrorismo” internacional, bajo la acusación sin pruebas de perpetrar el derribo del avión malasio MH17. La solidaridad de la llamada izquierda parece no existir para las Repúblicas Populares del este de Ucrania y las personas asesinadas por parte del gobierno fascista y pro-UE de Kiev, a excepción de algunos Comités de apoyo a la Ucrania Antifascista que han surgido en Castilla (Madrid), Andalucía (Málaga), Asturies o Euskal Herria que hacen valer el internacionalismo hacia esta región europea.

Todo apunta a una estrategia imperialista occidental de acelerar un conflicto bélico con Rusia como única salida a la crisis capitalista internacional, estrategia suicida que tendrá consecuencias desastrosas incalculables que nada tendrán que envidiar a las pasadas guerras mundiales. Tal es la lógica imperialista.

¿Qué puede importar la vida de algunos millones de ucranianos del este o que no son ucranianos “puros” a las necesidades de negocio del complejo militar occidental, la geoestrategia imperialista yanqui y de la UE y sus necesidades políticas?

Desde Comunistas de Castilla reafirmamos nuestro apoyo internacionalista a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania, que, determinadas a luchar contra el fascismo y el imperialismo, ejercen su derecho a formar estados libres e independientes. Apoyamos a las autodefensas populares contra los asesinatos del fascismo golpista apoyado por la Unión Europea y el actual gobierno de Kiev y hacemos nuestro el comunicado del Comité de Apoyo a la Ucrania Antifascista de Madrid, que reproducimos al final de este escrito.

Otra vez la misma piedra en la que ya no tropieza, sino tras la que se esconde vergonzosamente la izquierda reformista española. ¿Por qué no reconocen la autodeterminación de estos pueblos? ¿Por qué no reconocen que su lucha es contra el fascismo y el imperialismo y que para ello se levantan en legítima defensa como pueblos libres y soberanos? A estas alturas, la pregunta está ya contestada.

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Comunicado del Comité de Apoyo a la Ucrania Antifascista de Madrid

 “Se cumplen ya tres meses desde el inicio de la guerra, desatada por la escoria fascista que tomó el poder en Ucrania tras un golpe de Estado, una guerra dirigida contra el pueblo del Sureste que ha decido no someterse a los dictados de una banda de criminales que usurparon la voluntad popular, y que han convertido el país en una pocilga infecta arrodillada ante el terrorismo internacional representado por los Estados Unidos, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, cuyos efectos devastadores no tardarán en sentir muchos ingenuos que se dejaron embaucar.

La alianza entre fascistas, banqueros y grandes empresarios dirigida por el millonario Poroshenko , está desencadenando criminales bombardeos sobre población civil, asesinando niños, mujeres y ancianos desarmados de la manera más cobarde y miserable, provocando centenares de muertos y miles de refugiados que han tenido que huir de sus hogares en llamas.

El apoyo de los Estados Unidos y la Unión Europea al gobierno fascista ucraniano ha sido determinante, en lo que es un nuevo capítulo de la fase imperialista de descomposición, que sigue alimentándose de sangre inocente para intentar postergar su agónico final, invadiendo nuevos territorios donde obtener mano de obra barata, recursos naturales que explotar y nuevos mercados donde introducir su excedente de producción sin competencia.

El estado de guerra permanente del imperialismo es vital para su supervivencia, unas veces se valdrá de fascistas, otras de fanáticos religiosos, otras de ultranacionalistas, etc… ya sea en Venezuela, Palestina, Libia, Mali, Siria o Ucrania, la dominación de los monopolios económicos y las multinacionales adoptará múltiples apariencias, utilizando cualquier tipo de aliado que le sirva para crear la división y el caos necesario que le permita pescar con mayor facilidad en aguas revueltas. La expansión y fortalecimiento de la solidaridad internacional frente al imperialismo, será por tanto, una tarea prioritaria para erosionarlo y adelantar su final, por lo que desde aquí mostramos todo nuestro apoyo al heroico pueblo del Donbáss que está defendiendo su independencia y su libertad, y al mismo tiempo la del resto de pueblos dignos.

De Madrid al Donbáss, ¡No pasarán!”

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