Del sorpasso al frenazzo, algunas reflexiones en torno al 26-J

pendón moradoSi alguna virtud ha tenido este 26-J es el de clarificar un poco más las verdaderas posiciones ideológicas y de clase de los principales contendientes y, al mismo tiempo, dibujar, aunque sea en esbozo, el panorama sociológico-político de los y las llamados/as a las urnas.

La crisis económica que afecta sobremanera a los pueblos trabajadores oprimidos por el estado español, unida al desbordamiento de los casos de corrupción que afectan hasta las más altas instancias políticas, han colocado en un cierto nivel de crisis política al propio sistema político español, la cual podría desbordarse si no se tomaban las medidas oportunas. Se trataba de cambiar las cosas para que nada cambiase de aquel régimen político que continuó, con el nombre de “régimen del 78”, el proyecto capitalista, patriarcal y fascista vencedor de la contienda de 1936-39.

De esta forma, se cambia al rey por otro igual -su hijo-. Se conceden masivos espacios en los medios para las nuevas formaciones que prometen cambiar la forma de hacer política, algunos corruptos pisan la cárcel…Y tenía que venir la prueba del nueve de las medidas tomadas, unas elecciones que revalidaran su eficacia.  Mientras tanto, el propio alboroto de la “expectativa del cambio”, frenaba la movilización popular, y con ello, la participación real de las clases populares en ese cambio, dejándolo todo al manejo entre los partidos: los “viejos” se saben este juego de memoria y los “nuevos” lo aprenderían rápido

El “vencedor” PP:

Sube por los votos de C’s, UpyD y PSOE. ¿Cómo es posible que personas de estratos populares voten al partido más corrupto conocido y que más ha castigado a los trabajadores y trabajadoras? Si la aparición de C’s fue la respuesta de los sectores conservadores españolistas ante la posible caída de su representante político titular acosado por los escándalos continuados de corrupción, parece que esta dinámica ha cesado (como la grietas del Prestige del que ya solo salían unos “hilillos como de plastilina” -Mariano Rajoy-). Y es que, en el fondo, el voto de castigo al PP hacia Ciudadanos no fue realmente por la corrupción sino porque la crisis estaba limitando un reparto más equitativo entre los beneficiarios de la corrupción estructural que es la base del poder en el estado español.

Cuando desde el gobierno se dice que se “está saliendo de la crisis”, lo que realmente se está diciendo, para quien lo quiera entender, es que se está recuperando el equilibrio entre los distintos sectores de poder -grandes empresas, bancos, iglesia, alto funcionariado, etc.-. Es decir se recupera el nivel de ganancias entre esos sectores. Si España es algo, es una “nación” unida por la corrupción material y moral de sus componentes. Que sectores populares se identifiquen con eso, es prueba de que los efectos de la victoria en la guerra de clases siguen vivos, y el más evidente es que se llega a la conclusión que para sobrevivir y medrar en España, si no eres de los de “arriba” es cosa de astucia y pillería, es estar a la sombra del poderoso (cura, banquero, militar, señorito, amo…) y pillar lo que caiga de su mesa.

El verdadero “derrotado”: el PSOE:

¿Cómo se pueden perder millones de votos en cuatro años estando en la oposición? Pero también controlando gran parte de instituciones de gobierno. Este PSOE que había querido “modernizar” la marca España, con aquello del “patriotismo constitucional” o lo de “nación de naciones” o peor aún con el “amo a España” de Felipe González,  no ha podido evitar que su electorado tradicional, mire más por su economía que por sus llamados patrióticos y, desesperado, haya apostado por las nuevas fuerzas emergentes que constituye el conglomerado Podemos. Si hay algún partido que pudiera desaparecer, éste es el PSOE: un pequeño paso en falso que evidenciara su acuerdo a un gobierno de Rajoy y…se lo comen por la derecha y por la izquierda. Excusas hilarantes como hacer responsable directo a Zapatero por su mal manejo comunicativo respecto de la crisis que se avecinaba (que negaba la crisis como Pedro negó a Cristo, pero más de tres veces) y no a sus políticas favorables a los intereses del capital y no a los de los sectores populares, han desacreditado al PSOE ante muchos millones de electores.

Los votos “perdidos” de Unidos-Podemos:

Proliferan los análisis (sobre todo entre la izquierda españolista y, también, entre la izquierda que se unió al proyecto de IU, autodenominado “UP”) del “nosotros ya lo dijimos”. Aunque con razones diferentes, desde Llamazares (fiel aliado del PSOE) hasta IZCA (aliada de IU) se culpabiliza a la confluencia de la pérdida del millón largo de votos. Sin embargo, comparten un culpable: Podemos. Y comparten las misma causas en diversas proporciones: el carácter de bisoñez, idiotismo, esperpentismo, espontaneismo y muy mala leche de esos jóvenes de Podemos que imponen a los demás sus listas y su programa.

Resumiendo, para unos los votos se han perdido por la “derecha”, para otros por la “izquierda”. En otras palabras, había que haber “peloteado” más al PSOE, o había que haberle dado “más caña”. Para el secretario de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido “el miedo” lo que ha retraído a los votantes y, sin confluencia, habría habido muchas más pérdidas. Pero peor es lo de Garzón: el voto perdido a la abstención es un voto “apolitizado”. Esto es, el millón de votos corresponde a personas menos de izquierdas que los fieles votantes. ¿No será todo lo contario?

¿Dónde está la verdad? ¿un algo de todo? O ¿no será que los parámetros del análisis se quedan cortos para descubrir la verdadera casuística? ¿Y será que se nos olvida el pasado, incluido el más reciente, para entender el movimiento de hoy?

Podemos y, por alianza voluntaria de los que han ido con él a las elecciones, representa esa mixtura contradictoria que aparece como un relámpago en determinados momentos de la Historia, de los anhelos, espejismos, voluntad de poder de un sector social, tan dispar como envalentonado coyunturalmente que no es otro que eso que se ha llamado la pequeña burguesía. Sin agotar el tema de su compleja dinámica y acotándolo a referencias partidarias y políticas, este sector, que no clase como tal, estaría compuesto por: desengañados del PSOE, los comunistas rendidos de IU y el nuevo destilado político que surge del ya agotado “último ciclo de luchas”, de extrema debilidad en lo político, organizativo, ideológico y ético pero muy preparado académicamente y que maneja con suma habilidad las nuevas formas de comunicación y persuasión de masas.

Representan a fracciones de clase que tienen un común denominador: su anhelo de una vida mejor pero sin cambiar el sistema de manera radical. Odian -y temen- a los fascistas (aunque nunca los llamen así) del PP, son republicanos y “aman a España”. Les gustaría que el PSOE desapareciera (porque saben lo que es -se acuerdan de la cal viva-) pero si no queda otra, acordarán con él. En definitiva, saben para qué sirve un Partido del sistema: alcanzar parcelas de poder y mantener con ellas a una élite profesional, un modo de vida, un trabajo, una conciencia tranquila: En cualquier caso el Partido te consigue algo que necesitas.

IU saca 4 diputados gracias a la confluencia (tenía dos) ¿quién puede criticar a Garzón desde IU? Los ya derrotados llamazaristas lo han hecho porque los otros votaron masivamente por la confluencia y dieron a Garzón todo el poder para despilfarrar el ya escaso capital político de IU. Y no le ha salido mal, podrá mantener mejor su aparato profesional que es en lo que IU se ha quedado hace ya tiempo.

Y Podemos como tal, ya lo dice Pablo Iglesias: se convierte en un partido normalizado, que creará sus empleos y sus oportunidades de medrar. Y le agradecemos la sinceridad: es el PSOE del 82 y el de Zapatero. La idea es disputarle al PSOE actual el espacio en una guerra larga, de posiciones y no “relámpago”.

Esta pequeña burguesía española agotada en su primer envite, donde demostró tanto empuje, vuelve a sus posiciones tradicionales más sosegadas a la espera de tiempos mejores. Ahora hay gestionar lo ganado, que es mucho, y mantener y hacer crecer la red clientelar desde ayuntamientos, diputaciones. CC.AA… para ir ganando cuadros y nuevos nichos de votantes. Y no lo decimos nosotr@s, lo dice Pablo Iglesias en su última entrevista: Disputar el espacio al PSOE, una vez fagocitado su flanco izquierdo y a vivir, pero ¿serán posibles dos formulaciones reformistas españolas conviviendo durante mucho tiempo?

Pero lo dijimos al principio: Podemos pierde el millón de electores ganados al PSOE que no entienden que Podemos se parezca tanto al propio PSOE y, como no puede votar a IU, o no quiere, se ha ido a la abstención. Se van por la izquierda, se han politizado más. Bienvenid@s.

Es destacable que el conglomerado Podemos sube y gana en Catalunya y C.A. vasca. Ya se ha señalado en otros análisis como en la parte de Euskalherria dominada por el estado español, el abandono de posiciones obreras de parte de la izquierda abertzale ha abonado el terreno para el discurso fácil de Podemos. En cualquier caso, Podemos se ha adaptado, aunque de forma demagógica y poco clara, a las aspiraciones que estos dos Pueblos han manifestado acerca del derecho de autodeterminación

Haremos un análisis más detallado de lo ocurrido en nuestra Tierra, sólo queremos terminar ya con la idea, creemos que esperanzadora, de que hay un aumento entre los sectores populares, de desconfianza, de manera consecuente y asentada, hacia partidos del sistema, y el sistema mismo, que intuyen unos pero que ya saben muchos otros, que esos partidos no están para ayudar a resolver los graves problemas de las clases populares, sino que son medios para alcanzar una posición que permita vivir a una élite al gestionar, los intereses de los poderosos de siempre. Que hay un mayor número de personas que va comprendiendo la verdadera naturaleza de lo “español” porque presentado como se presente, no deja de ser un menú reservado para unos cuantos y que no quieren participar de una mesa en la que hay que ser muy corrupto (moral y/o materialmente) para que te dejen estar.

Decía Garzón que “hay que cambiar el país”, es decir, transformar España. No se puede transformar el capitalismo, el fascismo, el machismo, la opresión de clase y toda la subjetividad de cinismo, superioridad, “chulería”, disimulo tan “españoles”, hay que derrotarlos, esto es, HAY QUE CAMBIAR DE PAÍS.

El nuestro es el que construya el Pueblo Trabajador Castellano: Castilla Socialista.

Deja un comentario