En defensa de una Sanidad del Pueblo y para el Pueblo

La sanidad privada española no ha aparecido de repente. Lleva décadas instalada y produciendo ingentes beneficios económicos a sus dueños. Es más, ha sido el propio estado el que le ha procurado dicho beneficio a través de convenios para la realización de todo tipo de pruebas médicas. En la práctica se producía una verdadera, aunque más o menos encubierta, “privatización” de lo público, al traspasarse las obligaciones del Sistema Nacional de Salud para con l@s ciudadan@s al sector privado con el correspondiente beneficio para el capital privado.

Se podría decir que ha habido una auténtica transferencia de dinero público destinado a sanidad a las cuentas de resultados de las empresas privadas. Una simple mirada a la factura pagada por el estado a empresas privadas que realizan actuaciones médicas para pacientes procedentes de “la pública” hubiera posibilitado al propio sistema público de poseer todo el capital humano y material para proceder el mismo a la realización de esas actuaciones y con ahorro de grandes sumas de dinero.

Pero ese es el papel del estado capitalista, proporcionar al capital privado las garantías y condiciones para su propio desarrollo. Nuevos multimillonarios, dueños de nuevas empresas de la sanidad, deben su imperio al carácter de clase del estado y si además, siendo el español, pudiendo esconder sus nuevas fortunas en paraísos fiscales al albur de la corrupción y oscurantismo que son sinergias características del estado español.

Esta práctica ha sido común en el conjunto de los territorios estatales, e independiente del partido en el gobierno, central o autonómico. PSOE, PP, PNV, CiU han actuado como meros gestores del enorme patrimonio público, privatizando en la práctica donde el capital se lo demandaba y así hasta la fecha.

Por eso, hay que poner cuidado a la hora de manejar las palabras como el manoseado término “público” porque se utiliza por el poder para crear una ola de confusión entre la ciudadanía. Durante años se ha asociado este término a “caro”, “ineficaz” y “lento”, entre otros términos descalificadores, frente a las grandezas que lo privado porta: “eficaz”, “barato”, etc.

Sin embargo, en la realidad, el modelo sanitario en el estado español no se ha conformado entre la pugna de un sector privado y otro público, sino más bien entre la pugna de los intereses del capital y del poder españoles frente a los de las clases subalternas y los pueblos dominados. E independientemente, insistimos, del partido en el gobierno.

De hecho, fue en la época de Felipe González, cuando las farmacéuticas, las constructoras, las empresas sanitarias suministradoras -todas privadas- empezaran a amasar enormes beneficios con las inversiones del estado en materia sanitaria.

Cuando ese modelo público, gestionado desde el estado, ya no puede seguir engordando al mismo ritmo a los ricos que han vivido de él, es cuando, la voracidad del beneficio privado, en connivencia con el mismo estado español, pretende devorar otras parcelas de lo público. Ahora mismo se han lanzado hacia la gestión.

Es un sarcasmo que el PSOE clame contra lo que él ahora llama “privatización” de la sanidad, cuando sus gobiernos han gestionado la sanidad “pública” para llenar los bolsillos de empresas privadas sanitarias y no sanitarias.

Pero ¿es que ese modelo público era sinónimo de democrático, transparente, científico? O más bien, era gestionado por políticos corruptos -que se van a la empresa privada cuando les interesa a recibir el premio por su inmejorable gestión pública-; mediatizado a través de una relación médico-paciente totalmente jeraquizada y mutiladora de los derechos del paciente; atravesado por intereses corporativos y de espaldas a la participación tanto de los usuarios como de los propios trabajadores sanitarios. ¿Acaso es que ese modelo “público” no estaba al servicio de una idea de salud más bien “reparadora de mano de obra” que de la idea de preservación, promoción y reparación de la salud para el conjunto de toda la ciudadanía?

Y es más: el modelo centralista del estado, ha procurado un sometimiento, también en cuestiones de salud, a la idea de una sanidad fuertemente centralista y centralizadora, donde ciertos tratamientos solo pueden llevarse a cabo en la capital del reino o sus representantes territoriales, dejando enormes desequilibrios entre lo urbano y lo rural, entre territorios, etc.

Pero ese modelo tan español, también lo es por su componente clerical y machista. Por poner un ejemplo, ¿dónde está la sanidad “pública” en el ejercicio del derecho al aborto? La investigación sobre fibromialgia, artosis, enfermedades que afectan más a las mujeres son desdeñadas por el aparato de salud estatal español.

Sin extendernos más sobre las características de ese modelo “público”, hay que subrayar que las virtudes del modelo: gratuidad, universalidad, etc. (y habría que matizar dichos términos) sólo han sido posibles por la intervención de colectivos sanitarios y no sanitarios en una lucha sin cuartel contra el oscuro aparato sanitario “público” español cuyo único objetivo era pagar la factura de la reparación de los obreros “rotos” y vendernos eso como una fórmula de cohesión social ¡el estado de “bienestar”!. Parece lógico, desde esa perspectiva, que cuando es más barato sustituir a un obrero que repararlo y el estado no tiene un duro para esos menesteres (sí para la casa real o la guerra o los bancos) no interese tanto ni la cohesión social ni la salud de un obrero desgraciado.

¡Y ahora nos viene el PSOE a defender la sanidad pública! Cuando durante años de gobierno ha permitido y alentado el enriquecimiento privado de colectivos privilegiados -médicos desaprensivos-; y toda clase de empresas privadas que se han alimentado del estado. Y el PSOE,sabiendo que antes o después, le llegaría el turno a la gestión ya se preocupó de aprobar una ley que permitiera la gestión directamente privada en la sanidad pública (Ley 15/97). Pero es que ellos mismos no niegan en la actualidad dicho modelo de gestión siempre y cuando haya un instituto que garantice la transparencia y el control en el proceso privatizador.

La sanidad privada no es un caballo de Troya en el interior de lo público como afirman los reformistas de IU (por cierto que no dudan en ceder terrenos públicos de municipios gobernados por ellos a hospitales privados). La sanidad privada es un negocio de ricos que se desarrolla con la connivencia del estado de los ricos. En España, lo privado y lo público son una misma vía férrea, el tren sanitario se desliza más hacia un lado o hacia otro en función de los intereses del capital y del poder sobre las clases subalternas. La defensa de lo ”público” como propiedad del estado sin más, sin entender el carácter de clase del estado llevó y sigue llevando a IU a formar parte del mismo estado capitalista español al que dice oponerse (salvo para cobrar sueldos y subvenciones millonarias o gobernar en Andalucía en contra de los intereses populares).

L@s comunistas defendemos la sanidad pública, pero nuestro concpto de lo público está tan alejado de lo que defiende el PSOE que sólo nos puede hacer reir su presencia en plataformas en defensa de la sanidad pública. ¿cómo no se le echa a patadas de ahí? El PSOE es tan culpable como el PP de lo que ahora está pasando. Tuvieron muchos años para imponer un modelo público cada vez más democrático, universal y científico, al no hacerlo, sus llantos de ahora sólo pueden ser reflejo de la hipocresía y el oportunismo más repugnantes.

Creemos en una sanidad gestionada por los trabajadores de las salud y l@s ciudadan@s-usuari@s.

Defendemos un modelo sanitario no centralista, no jerárquico, no machista y científico. La sanidad es de tod@s y para tod@s. Por un espacio castellano de salud.

La sanidad no es un negocio, es un derecho. Ningún espacio para la sanidad privada. Apropiación para el Pueblo de las empresas privadas de sanidad.

Defendemos la dignidad de los trabajadores sanitarios tan vapuleada por el modelo burocrático estatal actual y la propia sanidad privada.

Expropiación de las empresas de seguros privados sanitarios.

En definitiva, defendemos la sanidad pública -del Pueblo- y no la estatal española que ha mantenido siempre un apoyo directo a los intereses del capital y aquellos otros de carácter corporativo e ideológicamente reaccionarios. Tan unidos unos con otros en el estado español.

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