::Valladolid:: Denuncian presiones a médicos de Urgencias del Río Hortega para reducir las hospitalizaciones

Prensa | Juan Carlos García Calvo, uno de los tres jefes de la Unidad de Urgencia del Hospital Río Hortega que sustituye al coordinador de la misma cuando éste se encuentra ausente, ha presentado su dimisión después de que el subdirector médico del centro hospitalario, Fernando Ortega Valín, «presionara» a tres médicos del servicio para que reduzcan el número de ingresos hospitalarios.

La situación no ha hecho más que caldear los ánimos ya de por sí templados como consecuencia de los recortes aplicados por la Administración en el sistema sanitario. Los hechos se remontan al pasado 13 de agosto, cuando Ortega Valín se presentó en Urgencias –a las 14:15 horas– y llamó al despacho a un doctor y una doctora para amonestarles por ordenar demasiados ingresos de urgencia, más que la media de sus compañeros, según han asegurado diversas fuentes. Al parecer, con anterioridad ya había llamado la atención a una tercera médica para advertirle sobre la misma cuestión.

En este sentido, las fuentes consultadas explican que mientras que los médicos de trauma no suelen hacer ingresos, hay otros casos, como el que aquí se relata, en el que los médicos están más volcados con otro tipo de intervenciones. Lo llaman, al parecer, Zona de Vigilancia en la que se atienden, entre otros, infartos de miocardio, accidentes o a enfermos críticos, donde lo habitual es el ingreso, dada la gravedad. De ahí, que pueda subir la media de ingresos en el caso particular de algunos médicos.

Un día después, y tras el toque de atención, el doctor García Calvo, en ese momentos máximo responsable de la Unidad de Urgencias, dado que el coordinador, Mariano Hernández Gajate, se encontraba de vacaciones (aunque se le informó de lo ocurrido por teléfono), se reunió con el director médico del hospital para pedir explicaciones sobre lo que había pasado y presentar su dimisión.

Lo ocurrido ha trascendido a las organizaciones médicas, como la Sociedad Española de Medicina de Urgencia (SEMES), la Sociedad Castellano y Leonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, o el sindicato médico CESM, algunos de cuyos representantes se han puesto en contacto con la dirección del centro hospitalario para conocer los detalles del incidente.

El gerente del Río Hortega, Alfonso Montero, llamó a los médicos afectados para pedirles disculpas, aunque tiene que contactar aún con un tercer implicado. A pesar de que no estuvo presente en la conversación entre Ortega Valín y los médicos, cree que se trata de un malentendido. «Me cuesta creer que el subdirector médico fuera duro, quizá hizo algún comentario y no sé si los médicos se sintieron dolidos, pero no se duda de sus actuaciones, ni capacidades, ni se cuestiona su trabajo», explica el gerente, quien sitúa estos encuentros en el contexto de las reuniones que se hacen frecuentemente para analizar y valorar distintos aspectos del funcionamiento hospitalario. «No lo entendería de otra manera, desconozco hasta qué punto se les pudo herir en su sensibilidad. De cualquier forma les pido disculpas y confío en ellos». En cuanto a la dimisión de García Calvo, se encuentra paralizada, a la espera de la incorporación del coordinador de la Unidad para abordar el asunto.

Distintas fuentes consultadas coinciden en señalar que no es normal que el propio subdirector médico baje a Urgencias a hablar de forma individualizada con algunos médicos para abordar el porcentaje de ingresos, dado que ese tipo de análisis se hace en el conjunto de la Unidad de Urgencia. La media de ingresos de dicho servicio se encuentra por debajo de la nacional y se está en porcentajes óptimos, según ha reconocido el propio gerente. Las presiones, toques de atención o amonestaciones, tendrían como objetivo reducir el número de ingresos por motivos meramente económicos, aunque ponen en entredicho la profesionalidad de los médicos de esta unidad, mermada por los recortes de personal, que tienen que velar por la salud de la ciudadanía. Una mala praxis, negligencia o relajación en su trabajo puede acarrear una condena millonaria al sistema sanitario.

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