Elecciones en CyL: nuevo capítulo de la pugna por la gestión del capitalismo ultraliberal. La farsa alcanza cotas esperpénticas

Se veía venir y de lejos. Olvidadas quedan las mutuas alabanzas entre PP y C’s cuando apenas hace dos años y medio formalizaron su gobierno. Ahora son “desleales” (C’s) o “no buenas personas” (PP). La decisión tomada, por primera vez en CyL, de adelanto electoral por parte de Mañueco se produce según él por el apoyo que tendría una moción de censura del Psoe por parte de C’s. La puesta en escena fue de traca: rueda de prensa sin preguntas, con Igea enterándose en directo mientras era entrevistado en una radio. La que era una alianza sin fisuras debía de ser en el fondo una pelea entre macarras. Sólo les faltó la navaja.

Pero se veía venir, la dimisión meses antes del director de Transparencia (C’s) no auguraba nada bueno, pero, sobre todo, la ventana de oportunidad de negocio privado que se ha abierto a raíz de la pandemia, junto con el éxito electoral que la fórmula PP-Vox ha proporcionado a la derecha del sistema, aconsejaba un cambio de estrategia en las coaliciones antes de que fuera demasiado tarde.

Y los políticos profesionales es de lo único que deben preocuparse. De eso y de cómo defender los intereses privados de las clases y corporaciones sociales que representan.

Por su parte, el Psoe y sus satélites se frotan las manos, pero no tanto porque el desgaste de la nefasta gestión sanitaria a nivel mediático (y real) no les deja el camino claro a la presidencia de la Junta. Fórmulas propagandístico-demagógicas de clara inspiración y contenido fascista, que mezcla libertad con diversión frente a la política “social-comunista” del gobierno central ganan terreno y… elecciones.

Porque lo que menos les importa a la verdadera coalición existente entre la “derecha” y la “izquierda” es una vida digna para los súbditos del sistema, sólo pugnan por cuestiones tangenciales y poco decisivas para ese fin, en el afán de dotar al sistema de apariencia democrática.

La culpa de la mala gestión de la sanidad es del gobierno central, no, es de las CCAA del PP y así pasan los días, aumentándose los beneficios de los grandes empresarios y banqueros, aumentando la distancia social entre los ricos y los pobres, salarios de miseria, condiciones de trabajo cercanas a la esclavitud, Ley mordaza, Reforma laboral favorable a las empresas, despoblamiento, …y la sanidad pública colapsando otra vez.

Y esta gentuza jugando a las elecciones.

Más allá de voluntades, convencimientos ideológicos y éticos, la intransigente ley de ampliación del capital destruye cualquier ilusión de un capitalismo social, que limite la brecha entre clases y que, inexorablemente tritura cualquier avance en materia de derechos para las clases populares.

En plena sexta ola, se le da el mando de la sanidad en CyL a un tipo cuyos primeros decretos han sido privatizar el servicio de pruebas de antígenos a tres empresas privadas vinculadas a miembros del PP y vociferar acerca de la “responsabilidad personal” sobre las medidas a tomar para evitar contagios y su eventual corolario: enfermedad y muerte. Cosa con la que está de acuerdo el gobierno central. Y el resto del orbe mundial capitalista, porque la ampliación de beneficios privados no puede parar.

Social-liberales y liberal-fascistas son las dos caras de la misma moneda. Su pugna mediática, hasta extremos ridículos, contradice su absoluto acuerdo en defender los negocios privados. Les importa un carajo que la gente no sea asistida en la sanidad primaria, el que pueda contratará un seguro privado y el que no, que se joda. El desmantelamiento del sistema público de salud se produce más que por su coste, por la necesidad del capital de fluir hacia la atención privada fuente de beneficios.

Si los profesionales de la salud se quejan, se les echa la culpa a ellos por que trabajan poco (Ayuso), lejos deben ir quedando los días en que la corporación médica era defendida en sus intereses egoístas de compaginar su actividad en el sistema público con el privado (en su primera legislatura, el Psoe quiso hacer una ley de incompatibilidad absoluta y la corporación médica se la cargó en el instante de hacer mención de ello).

Pero de esto nos explayaremos en otra ocasión. Ahora lo importante es subrayar de nuevo, que tras las pugnas con tintes de reality show que aparecen en el mundo de los políticos, se esconde una simple pelea entre los gestores de la agenda ultraliberal, unos dando apariencia de defensa de derechos sociales y otros de defensa de la libertad individual. No se engañen, defienden lo mismo: el capitalismo y sus beneficiarios directos: grandes empresarios, banqueros, militares, eclesiásticos, altos funcionarios…y a ellos mismos. El engaño es de tal calado que han convencido a toda esa pléyade de gente que cree que tener algo ya les convierte ilusoriamente en capitalistas. Eso es el fascismo.

No te decimos lo que tienes que votar, nosotras no acudiremos porque es una farsa de comediantes. Preferimos ser a tener. Comunismo o capitalismo.

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