La banda criminal OTAN se reúne en Madrid

En plena guerra contra Rusia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte quiere dar una imagen de unidad en defensa de los valores que justifican su existencia. Pero se trata de otra pantomima más, de otra mentira. La OTAN ya no tiene justificación desde sus propios postulados y los acuerdos internacionales firmados por ella misma.

La OTAN nace en 1949 con objeto de “defenderse” de la URSS y sus aliados, que respondieron años más tarde creando el denominado “Pacto de Varsovia”. Su nacimiento, pues, es anterior a que se conformara el bloque militar del Este y por tanto no tenía carácter defensivo como respuesta a alguna iniciativa militar de los países del llamado “socialismo real”.

La OTAN, en cualquier caso, debería haberse disuelto con la propia disolución de la URSS y su bloque económico-militar a partir de la caída del Muro de Berlín en 1990 y las negociaciones que tuvieron lugar en ese momento entre Estados Unidos, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Federal Alemana. Su resultado, fue el compromiso del secretario de Estado James Baker con Mijail Gorbachov de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte no se ampliaría hacia el Este tras la reunificación alemana.

La OTAN, sin embargo, que estaba conformada inicialmente por Estados Unidos, Canadá y otros diez estados europeos (Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Reino Unido y Portugal), fue sumando estados “ex-socialistas” como Polonia, Hungría y la República Checa, hasta llegar a treinta. En 2004, el Presidente norteamericano George W. Bush acogió de una vez a otros siete: Eslovenia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y a las ex-repúblicas soviéticas bálticas Estonia, Letonia y Lituania, tres estados que limitan con Rusia. Luego también se sumarían Croacia, Albania, Montenegro y Macedonia del Norte. Un referéndum no vinculante, celebrado en Georgia en 2008, se pronunció favorablemente por la vinculación a la OTAN y que en diciembre de 2014 el Parlamento de Ucrania votó a favor de abandonar el status de país no alineado que había adoptado en 2010 con vistas a una futura integración.

La OTAN realizó en 1999, un cambio en sus objetivos después de su ataque a Yugoslavia, al definir su nuevo papel de “promoción de valores democráticos, la cooperación en cuestiones relacionadas con la defensa y seguridad y la resolución pacífica de controversias, aunque con la posibilidad de usar la fuerza militar en gestiones de crisis”. El área de intervención, limitada entonces al espacio euro-atlántico, se extendió al mundo entero, lo que suponía en los hechos que la nueva doctrina cuestionaba el mandato único de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el uso de la fuerza. Esta situación se consuma con la firma del acuerdo secreto (pues no fue presentado al Consejo de Seguridad) del 23 de septiembre de 2008 entre el secretario de la OTAN Jaap de Hoop-Scheffer y el secretario de las Naciones Unidas Ban Ki-moon con el cual, la OTAN puede actuar en cualquier parte del mundo.

El emblemático edificio «Duque de Lerma» en Valladolid, «decorado» en 1985

La OTAN protagoniza su primera guerra importante en territorio europeo contra la República Federal de Yugoslavia y apoyó al Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que había recibido armas desde Albania procedentes de la CIA y fue responsable de atentados contra la población civil, torturas y limpiezas étnicas. El 24 de marzo de 1999, la OTAN, sin contar con una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, bombardeó sin piedad –desde los 10.000 pies de altura, -fuera del alcance de las defensas antiaéreas- a la población e infraestructuras civiles de Serbia, destruyendo fábricas, centrales hidroeléctricas, refinerías de petróleo, edificios públicos, puentes, el edificio de la televisión serbia y hasta la embajada china.

La OTAN en 2001 declaró que no sólo Estados Unidos, sino todos los países integrantes de la alianza estaban en guerra contra el «terrorismo» y, en consecuencia, se sumó a las operaciones de ocupación que tuvieron lugar en Afganistán.

La OTAN, aunque solo fueron el Reino Unido, Australia, Estado español, Polonia, Dinamarca y Holanda, bajo el mando de los Estados Unidos lanzaron en 2003 la guerra contra Irak. Acusaron falsamente al régimen de Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva, lo que fue corroborado por la inspección de la ONU y además que no Irak no tenía arsenal nuclear. La guerra fue denominada operación “conmoción y pavor” (shock & awe). Milles de bombas fueron arrojadas contra la población civil y la infraestructuras, provocando millones de muertos.

La OTAN se hizo cargo de las operaciones militares en Libia derivadas de las resoluciones de intervención del Consejo de Seguridad de la ONU que habían dado lugar a la intervención militar de Estados Unidos. El relevo estuvo acompañado de fuertes divergencias entre los países integrantes sobre el papel que debía tener la OTAN en la gestión militar de esta crisis. Otro tanto aconteció con la solicitud de Turquía en reclamo de una intervención de la OTAN en el conflicto de la frontera con Siria.

Este repaso no hace ver que los planes de expansión de la OTAN no se han detenido. Nuevas solicitudes de ingreso como Georgia, Ucrania, Finlandia y Suecia no hacen sino corroborar el imponente papel de los USA sobre los gobiernos que, bajo una ficticia amenaza de Rusia, ponen a sus Pueblos bajo la dictadura de los designios yanquis, poniendo en peligro la Paz y estabilidad internacionales.

Sin duda, esta voluntad de ingreso en la alianza militar no esconde otra cosa que los intereses de las oligarquías nacionales se “ven” más seguros bajo el manto de protección militar de al OTAN en la situación de crisis pavorosa que está sufriendo el capitalismo occidental, que como históricamente está demostrado, trata de salir de ella a través del fascismo y la guerra.

La OTAN se convierte así en una maquinaria al servicio de la ampliación de capital basada en el negocio armamentístico, el control de las fuentes de energía y la dictadura del dólar como moneda de cambio internacional.

Sólo 6 de los 27 países de la UE no forman parte de la OTAN, aunque Finlandia y Suecia ya han pedido su entrada. Se consuma así la absoluta dependencia de la UE a los Estados Unidos. Lejos quedan los tiempos en que el “sueño” de una Europa Unida con su propia iniciativa internacional, la defensa y la seguridad formarían parte de la propia soberanía europea. Las grandes burguesías europeas nunca se han fiado lo suficiente entre ellas, durante décadas siempre estuvieron en guerra militar y/ económica y dejan al soberano yanki que decida por lo que les afecta a todas. El mundo feudal nunca dejó, de alguna manera, de existir en Europa.

El estado español confirma esta hipótesis. El abandono de la posición de defensa de la autodeterminación del Pueblo saharaui inclinándose ante Marruecos, peón de la política exterior norteamericana, expresa la absoluta sumisión del estado español a los USA. Mientras, sus aliados en la UE aprovechan el conflicto con Argelia para llevarse los negocios que abandonen los españoles.

USA trata de esconder con su militarismo y poderío monetario, la fractura que recorre su sociedad y que amenaza con su destrucción. La sociedad norteamericana en guerra permanente consigo misma (en el fondo una lucha de los ricos contra los pobres) muestra el horror cotidiano del capitalismo más salvaje en forma de paro masivo, pobreza, drogadicción compulsiva y muertes por armas de fuego e intervenciones asesinas de la policía como en ningún lugar del mundo. Por no hablar de la ausencia de sistemas universales de protección de la salud, el racismo, la xenofobia, el antiabortismo delirante, el conservadurismo integrista religioso, la destrucción progresiva de infraestructuras. Y como muestra del fracaso, la depauperación de las clases medias, que encarnaban el “american dream”. El sueño ha terminado en convertirse en pesadilla. Es la guerra el negocio, procura beneficios inmediatos en forma de contratos de abastecimiento de armas, contratas a empresas de seguridad (mercenarios) y sobre todo, procura la destrucción de fuerzas productivas para recomenzar el ciclo de acumulación en manos de las multinacionales. En esta espiral, sólo quedan dos alternativas: no hacer nada y esperar el fin del mundo o plantarle cara al monstruo capitalista occidental y su brazo militar, la OTAN.

Papeleta de votación en el referéndum celebrado el 12 de marzo de 1986

El estado español y la OTAN

En 1986 se realiza en el estado español un referendum sobre su permanencia en la OTAN, gracias a una activa y millonaria acción de masas que recorrió todos los rincones del estado. Acción de masas en la que se implicaron todo tipo de organizaciones y asociaciones civiles y políticas: partidos de izquierda, asociaciones vecinales, colectivos pacifistas y hasta de carácter religioso, sindicatos, etc. Sí,  se votó la permanencia puesto que el estado español ya era miembro de la OTAN desde 1982, cuando el parlamento español por mayoría simple, así lo decidió. Eran los tiempos en que aún gobernaba la UCD, uno de los partidos concebidos desde el propio franquismo para facilitar su camuflaje “democrático”.

El PSOE, que también forma parte de la operación “blanqueadora” del franquismo, se opone en un primer momento a esta entrada: “si entramos por mayoría simple, saldremos por mayoría simple” vociferaba Alfonso Guerra, número dos del PSOE y próximo vicepresidente del gobierno en otoño de 1982 cuando el PSOE consiguió la mayoría absoluta parlamentaria. Este era el planteamiento del PSOE en su programa electoral de 1982 (extraído del folleto original):

Como vemos, ya hay un cierto cambio respecto a las palabras de A. Guerra.

Desde ese momento, el gobierno fue presionado desde los movimientos populares para que cumpliera su promesa electoral, sobre todo en relación a la convocatoria del referendum, cosa que no ocurrió hasta casi el final de la legislatura en 1986.

El PSOE comenzó su campaña pro OTAN con el engaño. Comenzó con un críptico y tahúr “OTAN de entrada NO” para pasar en la campaña oficial a “Por el bien de España, vota SÍ”. Sólo desde las mentes más miserables, antidemocráticas y tramposas podía haberse ideado este juego de ilusionismo. El PSOE se confirmaba como representante de la oligarquía española (ya lo hizo en la campaña de 1982 con aquella explicación del lema “Por el Cambio”: que “España” funcione, o sea todo para la oligarquía). Hoy en 2022 todo sigue igual: el PSOE es un partido de derechas con un juego propagandístico y mentiroso que le parezca ser otra cosa.

EL PSOE con todo un monstruoso acompañamiento mediático, el apoyo incondicional de los partidos de “derecha” -incluyendo rumores de golpe de estado de salir el NO- propuso un referendum sucio, sin una pregunta clara y concisa al estilo “opina usted que España debe abandonar la OTAN” o simplemente “cual es su opinión sobre la pertenencia de España en la OTAN”. Sin embargo la consulta fue del todo rocambolesca.

La pregunta se convertía en un plebiscito al gobierno, una moción de confianza. Felipe González habló en TV en modo amenazador y usó el miedo a un posible golpe militar de salir el NO. Que la garantía de la “democracia” estaba en este gobierno que con astucia aplacaría los ánimos militaristas de los cuarteles dejando las cosas como estaban, que el estado sólo estaría en la estructura política de la OTAN (a saber que significa esto), pero es más: se disminuirían los gastos militares y ¡los odiosos yankis se irían marchando!

¡Votar SÍ era casi mejor que votar NO en términos de conseguir más cosas.         

Quizás mucha gente picó en la trampa o quizás no. Porque la campaña AntiOTAN no cejaba en insistir en que no sólo se trataba de la OTAN, sino que se incluía la desmantelamiento de las bases norteamericanas y aquello de “gastos militares para escuelas y hospitales”. Lo que significaba que se trataba de un movimiento antimilitarista y más allá, con un programa para conseguir hacer virar al estado hacia otra política de contenido social, con una política exterior basada en la cooperación y no el enfrentamiento entre bloques, por un mundo en Paz.

Había que desmantelar ese movimiento porque recogía toda la frustración de una “transición” política hacia una democracia que no era tal, en un clima de crisis y movilización obrera y social que habían acompañado a esa “transición” y que el movimiento AntiOTAN recogía, apuntando a una alternativa que organizada podía dar al traste a ese engendro de “estado democrático” que confirmaba cada día que pasaba, que no era otra cosa que la continuación del franquismo, con su estructura de clase, patriarcal, militar y eclesial. Es decir, fascista. Y sobre todo, el movimiento podía reconvertirse en un formidable sujeto antisistema.

El referendum se celebro en marzo de 1986. El 57% votó sí, el 43% votó no. Esto según los datos oficiales pues no han sido pocas las investigaciones que apuntan a un fraude de enormes dimensiones:

“El referendum de la OTAN fue el mayor fraude electoral (PUCHERAZO) que se ha cometido en este pais. Uno de los magistrados integrantes de la Junta Electoral Central en ejercicio en 1986, afirmó que en la contabilización de los votos del referéndum OTAN se había detectado un pucherazo de más de 400.000 votos en Galicia».(Canarias Semanal). ¡Imagínenese en el conjunto del estado!

El Movimiento antiOTAN de haber podido estra presente en todas las mesas electorales hubiera podido quizá evitar, en origen, este fraude. Así en Euzkadi, el NO ganó con el 60%. Seguramente por la amplitud del movimiento allí y su organización a nivel de nación lo que le proporcionaba una unidad y coherencia que en otras partes del estado no se alcanzó.

De hecho, una vez oficializado el SÍ, partidos como el PCE se lanzaron a aprovechar la inercia creada por el movimiento e impulsó Izquierda Unida como plataforma electoral (su prototipo Alternativa de Izquierda fue registrado en febrero de 1986). El PCE que ya era un comparsa en el juego de la falsa democracia, en una maniobra oportunista y electoralista, trató de sacar rédito electoral y afianzarse como socio necesario del PSOE para formar gobierno en las siguientes elecciones generales (Junio 1986) cosa que no ha conseguido hasta nuestros días con “Unidas Podemos” y el PSOE de P. Sánchez con el que se reparte sueldazos y cargos institucionales y políticos, y convertirse, por mucho que lo nieguen, en colaborador necesario para la política antisocial, represiva y militarista del gobierno “más progresista” de la historia.

Las bases no se han desmantelado, los presupuestos militares continúan subiendo y la integración en la estructura militar de la OTAN, se consumó un poco después del referendum en el Parlamento español. El ejército español colabora activamente con la OTAN y los EEUU en sus acciones militares que ya han costado millones de muertos en defensa del capital.

El referendum en el que ganó el sí, NO fue respetado. La tan cacareada voluntad expresada en el referendum fue negada. Ganó el viejo régimen franquista, de la mano del PSOE.

Seguramente sea este episodio histórico de lucha popular contra las poderosísismas fuerzas que tuvo que enfrentar, -una lucha que condensaba mucho más que una propuesta en contra de la OTAN- una fuente valiosísima para entender desde la naturaleza de clase del estado, el carácter y comportamiento de SUS partidos e instituciones y también el carácter nacional de las luchas populares, la dimensionalidad de las mismas en su alcance y sustanciación como brecha y alternativa de poder al sistema, más allá de su justa propuesta original.

¡OTAN NO, BASES FUERA! ¡CONTRA EL ESTADO FASCISTA, IMPERIALISTA Y PATRIARCAL ESPAÑOL!

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